«Mantente motivado, ya llegará», le responde su contacto de 19 años.
En esta conversación del 16 de diciembre de 2023, el adulto promete al niño 150.000 coronas suecas (13.680 dólares) por un asesinato, además de ropa y el traslado al sitio del crimen, según una investigación policial preliminar llevada a cabo en la provincia de Varmland, en el oeste del país.
En este caso, cuatro hombres de 18 a 20 años fueron acusados de reclutar a cuatro menores de entre 11 y 17 años para una banda criminal. Todos fueron detenidos antes de que pasaran al acto.
La investigación incluye una serie de capturas de pantalla que los menores compartían entre sí posando con armas, algunos a pecho descubierto o con capuchas.
En el interrogatorio policial, el niño de 11 años dijo que escribió el mensaje para parecer «cool» y «no mostrar temor».
Su caso no es único.
Suecia lleva años tratando de contener una oleada de tiroteos y atentados relacionados con ajustes de cuentas y la lucha por controlar el mercado de las drogas ilícitas en un país de 10,5 millones de habitantes.
El año pasado, 53 personas murieron en tiroteos, cada vez más frecuentes en sitios públicos. En ocasiones, dejan víctimas inocentes.







