El todoterreno blanco parcialmente descapotable recorrió las calles de la Ciudad Eterna, pasando frente a lugares emblemáticos como el Coliseo y los Foros Imperiales, antes de llegar a la última morada del pontífice.
Minutos antes, el funeral en su honor destacó sus «innumerables» esfuerzos en defensa de migrantes y refugiados, del Mediterráneo a México, ante 250,000 personas y dignatarios mundiales como Donald Trump congregados en la plaza de San Pedro y sus alrededores.
Su entierro, el primero de un papa fuera de los muros del Vaticano desde León XIII en 2013, pondrá fin a 12 años de un pontificado marcado por la defensa de los migrantes, el medio ambiente y la justicia social.

«Fue un papa en medio de la gente con el corazón abierto hacia todos» y prestó «especial atención» a «los últimos de la tierra, los marginados», destacó durante la homilía el cardenal decano Giovanni Battista Re.
Ante decenas de líderes internacionales, Re destacó sus innumerables gestos hacia los refugiados y migrantes, como la misa celebrada en 2016 en la frontera entre México y Estados Unidos, y hacia los pobres.
Otra de las luchas del «santo padre», que el cardenal decano recordó, también resonó con fuerza en la plaza, cuando Estados Unidos intenta lograr un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, en guerra desde febrero de 2022.
«El papa Francisco elevó incesantemente su voz implorando la paz e invitando a la sensatez, a la negociación honesta para encontrar soluciones posibles» a las guerras, subrayó el purpurado, entre aplausos del público.
Las exequias del pontífice sirvieron de escenario para una discusión entre Trump y el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Ambos dirigentes acordaron volverse a reunir de nuevo el sábado en Roma, indicó Kiev.







