Es la primera vez que la salvadoreña Ana Guadrón siente alegría por la elección de un sumo pontífice, y descubrir que fue el estadounidense-peruano Robert Francis Prevost, ahora papa León XIV, la tomó por sorpresa, pero sus palabras de «seguir siendo una Iglesia fiel a Jesucristo» la conmovieron y le recordaron a Francisco, el papa que hizo que creciera su fe tras un encuentro en 2023.
La noticia del humo blanco, señal de «habemus papam» desde el Vaticano, la vio a través de una publicación de la parroquia El Calvario, de Santa Tecla, y corrió a encender su televisor para ver la transmisión en vivo.
#DeDiáspora | La paz que transmitía Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud de 2023 hizo que la salvadoreña Ana Guadrón cambiara su forma de pensar sobre el papel de los papas. El jueves festejó el nuevo nombramiento. Video cortesía. pic.twitter.com/1mAPneTrO7
— Diario El Salvador (@elsalvador) May 12, 2025
Aunque Prevost no era de sus favoritos, el nuevo nombramiento la impulsó a investigar más sobre su vida y trabajo. «Me conmovió su alma latina, que se parece a la del papa Francisco, tiene una profunda espiritualidad forjada en la fe y compromiso con la Iglesia», aseguró.
Las primeras palabras del papa la hicieron sentir que estará cerca a su pueblo para caminar junto a él. «Deseo de un pontificado una Iglesia cercana, humilde y fiel al evangelio. Una Iglesia que escuche, que abrace, que no tenga miedo a salir al encuentro del otro. Espero que nosotros como Iglesia lo acompañemos con amor y esperanza», afirmó.

Para Guadrón, celebrar el inicio de un período de un papa es nuevo, así como su reacción al darse cuenta de la muerte de Francisco, ya que aunque creció en la Iglesia católica, consideraba que la figura del máximo representante de esta congregación era solo la un de feligrés más.
Sin embargo, su perspectiva cambió luego de que participó en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Lisboa, Portugal, en 2023.
Hoy recuerda con cariño su experiencia en la exposición del Santísimo y la oración del papa Francisco, donde la mayoría de los jóvenes presentes se arrodilló y vivió un ambiente de paz que no ha vuelto a experimentar.
Lo que más marcó su corazón fue cuando habló de los abuelos y su rol en transmitir la fe a los nietos, así como ocurrió en su caso.
Aunque Guadrón estaba lejos de donde él se encontraba, lo pudo ver por medio de las pantallas y fue esa presencia la que transformó su opinión.

Un día después, mientras coreaba las alabanzas con sus amigos, notaron que empezaron a poner barreras por la noticia de que el papa iba a pasar saludando. Guadrón aseguró que allí sí estuvo a dos o tres metros de distancia. «Se sentía como si el Espíritu Santo estaba alrededor de él y, por ende, donde pasaba también estaba lleno», detalló.
La JMJ «me cambió la manera de ver la Iglesia, de ver al papa y no como un feligrés más, sino como la representación de nuestro Señor Jesucristo en la Tierra, viniendo de Pedro [considerado el primer papa de la Iglesia]», comentó.
«El papa hablaba con ateos y con cristianos evangélicos y nunca juzgó, más bien les abrió las puertas de la Iglesia, les abrió las puertas del catolicismo y fue capaz de leer los signos de los tiempos», expuso.
«El papa apoyó mucho a que la Iglesia fuera creciendo en el tiempo en el que estamos sin perder su esencia», manifestó la tecleña.
Guadrón, que actualmente está más comprometida con el trabajo en la parroquia El Calvario, se unió a la oración de la feligresía por el nuevo papa.







