Una de las características que definen la práctica periodística de algunos medios de comunicación es que su activismo los vuelve negativos.
Los empleados de estas empresas no pueden reconocer los avances que tiene el Gobierno o siquiera darse cuenta de que los niveles de seguridad en los que vivimos ahora son infinitamente superiores a los que teníamos hace unos años.
El periodismo tiene como uno de sus ejes la responsabilidad. Apegarse a la verdad de manera responsable permite que un medio de comunicación pueda dar una noticia «mala», pero sin provocar alarma social, pero también un medio de comunicación puede ser abiertamente positivo y constructivo.
La profesora del Instituto de la Comunidad de Futuro Compartido para la Humanidad de la Universidad de la Comunicación China, Zhang Yanqiu, explica el papel que tienen los medios para ser instrumentos de control social, enfatizando la responsabilidad para garantizar la autenticidad de la información y la correcta referencia de las fuentes.
Zhang argumenta que no es suficiente con criticar y destacar problemas, ya que es fundamental investigar sus orígenes y proponer soluciones ante los desafíos que enfrentan los países.
«Los medios de comunicación son como una biblioteca que tiene mucha información, pero no siempre se aprovecha de la mejor manera», compara Zhang.
A esto se refiere que se debe de tomar la opción de promover historias de superación, contar los procesos de transformación y construir una sociedad mejor.
Es muy fácil señalar errores y avivar los conflictos. Buscar lo negativo y dedicarse a señalar lo malo que tiene una sociedad. Y, sí, es cierto que como país empezamos un nuevo camino hacia el desarrollo.
Una opción válida en el periodismo es enfocarse en la esperanza, en contar cómo hay mejores prácticas en los hospitales y reseñar que hay una nueva y moderna infraestructura, en lugar de dedicar toneladas de papel y ríos de tinta en destacar problemas, carencias y consecuencias de ambas.
Eso no quiere decir que El Salvador tenga ya un sistema de salud de primer mundo, pero sí es válido mostrar los esfuerzos que muchos profesionales ejecutan a diario para que tengamos un mejor país.
El mismo personal médico admite los cambios que ha habido en los últimos años en el sistema de salud público y como la tecnología les facilita brindar un mejor servicio, ya que cuentan con dispositivos electrónicos en donde rápidamente encuentran la información de los pacientes.
Durante décadas los usuarios tenían que esperar más de una hora para que la administración de los centros asistenciales encontrara el fólder en el que guardaban las páginas de papel bond con la información personal, el tipo de medicamento recetado anteriormente, el padecimiento, y la última vez que el paciente llegó a pasar consulta.
Sin embargo, esta información no se da a conocer, ya que solo están interesados en indagar lo negativo y en conocer si el personal de salud está conforme con las prestaciones que brinda el sistema de salud público.
El periodismo responsable también está comprometido con la promoción del desarrollo, en educar a las audiencias y promover cambios de aquellas actitudes que nos mantienen anclados al pasado o a viejas prácticas que no son provechosas.
El Gobierno, por ejemplo, le apuesta a la educación, con la entrega de herramientas tecnológicas como nunca en la historia salvadoreña.
Y, al mismo tiempo, trabaja para superar el rezago en instalaciones educativas. La herencia de los gobiernos anteriores son escuelas con paredes de lámina y piso de tierra, sin servicios básicos y con una comunidad educativa completamente abandonada.
El programa de Dos Escuelas por Día es una prueba palpable de la millonaria inversión en infraestructura educativa y el uso responsable de los recursos del Estado.
Todo esto vuelve muy importante conocer las reacciones que los jóvenes, niños, maestros y padres de familia tienen sobre estas transformaciones.






