A través de un decreto y como medida alterna a la finalización del estado de excepción, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, reconoció la «persistencia del conflicto armado interno» en el país. Con la nueva disposición, el Ejecutivo podrán mantener a los militares desplegados para combatir a los grupos armados.
El Gobierno determinó que las Fuerzas Armadas pueden ejecutar operaciones para prevenir y erradicar las actividades de las agrupaciones criminales o terroristas, como los nombró Noboa en enero.
Además, tanto la Policía y las Fuerzas Armadas continuarán operando en el territorio nacional para «neutralizar los ataques armados, amenazas o riesgos orquestados por el crimen organizado, grupos armados o terroristas».
También informó sobre la coordinación necesaria para establecer una programación presupuestaria plurianual respecto a la seguridad interna, sistema de inteligencia estratégica y de contrainteligencia.
En el documento, el presidente declaró a las cárceles como zonas de seguridad, esto significa que el ejército tendrá el control de los centros penitenciarios.
El estado de excepción rigió en Ecuador durante 90 días, tras el asalto, fugas de reos y enfrentamientos de las bandas delictivas en las prisiones en enero.







