La violencia homicida sigue siendo este año una de las principales preocupaciones en Centroamérica, afectando la seguridad y la vida cotidiana de las personas. Sin embargo, El Salvador destaca como una excepción en la región, registrando una notable y sostenida reducción en los índices de criminalidad.
Al hacer un comparativo sobre la cantidad de homicidios registrados entre enero a septiembre de este año, se concluye que Guatemala y Honduras mantienen altos niveles, así como Costa Rica; caso contrario a El Salvador que continúa consolidándose como el país más seguro de la región.
Desde 2019, el Gobierno de El Salvador ha ido reduciendo las cifras de criminalidad, resultado que se atribuye a la implementación del Plan Control Territorial y al régimen de excepción, medidas que han transformado al país y han permitido avanzar en la lucha contra la criminalidad, mientras que sus vecinos todavía enfrentan altos niveles de violencia.

Según datos de la Policía Nacional Civil, entre enero a lo transcurrido de octubre de este año, se registran 59 homicidios (hasta el 8 de octubre). Además, sobre los pocos asesinatos ocurridos en esta nación, estos ya no están relacionados con pandillas [como sucedió en décadas anteriores] sino que ocurrieron en circunstancias de intolerancia.
Una situación muy diferente es la que enfrenta Guatemala. En nueve meses de 2025 se han registrado 2,396 homicidios, una cifra superior a la del mismo periodo de 2024, cuando se contabilizaron 2,105 crímenes contra la vida.
Las autoridades guatemaltecas establecen que la mayoría de los crímenes reportados se deben a pugnas entre pandilleros del Barrio 18 y la Mara Salvatrucha quienes se disputan el control del territorio. Además de los homicidios, la población está siendo amedrentada con extorsiones. Este año, también se identificó una nueva estructura delictiva identificada como «Breaks 33» conformada por criminales deportados de EE.UU. que delinque, principalmente, con el narcomenudeo y extorsión.
Recientemente, el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, anunció que presentarán dos iniciativas de ley con las que se busca fortalecer el combate a las pandillas. Los dos proyectos contemplan la creación de una cárcel de máxima seguridad específicamente para pandilleros y él aumento de penas para varios delitos.
En el caso de Honduras, en los primeros ocho meses y medio se registran 1,641 homicidios, una cifra menor a lo sumado el año pasado cuando en el mismo periodo se acumularon 1,911 asesinatos.
En dicho país, como en El Salvador, se ha puesto en marcha el régimen de excepción. Las autoridades hondureñas establecen que dicha medida «se ha consolidado como un pilar fundamental en la disminución de los índices de violencia, restringiendo las capacidades operativas de las estructuras criminales y devolviendo tranquilidad a barrios y colonias en todo el país».
También han implementado el Plan Alcázar, una operación ejecutada en el Distrito Central, San Pedro Sula, La Ceiba, Tocoa, Yoro y Juticalpa, que ha permitido la reducción de la delincuencia y la desarticulación de estructuras criminales.
A pesar de la disminución de delitos, medios locales aseguran que, en Honduras, las estructuras delictivas aun controlan cientos de barrios donde además de homicidios, extorsionan y amenazan a los pobladores.
Recientemente, la presidenta de Honduras, Xiomara Castro explicó que con el plan de seguridad implementado han logrado «menos homicidios, menos feminicidios, más capturas y más policías en las calles. Tegucigalpa y San Pedro Sula dejaron de estar entre las 50 ciudades más violentas del mundo».
PANAMÁ Y COSTA RICA MANTIENEN TENDENCIA DE INSEGURIDAD
El resto de los países de Centroamérica, como Panamá y Costa Rica mantienen una tendencia de inseguridad al registrar elevadas cifras de crímenes este año.
Por ejemplo, en Costa Rica, luego de ser uno de los países más seguros en la región, las cifras oficiales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) reportan, hasta este 22 de septiembre, registran un total de 635 crímenes contra la vida, en su mayoría motivados por la descontrolada lucha entre organizaciones criminales.
Con el ritmo actual, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), estima que el país podría cerrar 2025 con entre 880 y 900 homicidios, una cifra similar a la del año anterior. Esto consolidaría a Costa Rica como uno de los países con mayor tasa de asesinatos en Latinoamérica.
El OIJ indica que la principal causa detrás de los asesinatos sigue siendo el ajuste de cuentas o la venganza entre bandas criminales o ligadas al narcotráfico. Esta causa concentra más de 430 casos en 2025.
Mientras que, Panamá, según datos del Ministerio Público, entre enero y agosto de 2025 se registraron 381 víctimas de homicidio en el país.
Las autoridades de Panamá registraron en el 2024 un total que 581 crímenes contra la vida, mientras que, 2023 finalizó con 556, 2022 hubo 499 asesinatos y años anteriores cerraron con tendencia similar.
Ante dicha alza de violencia homicida, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino ha dicho que comenzaría una lucha frontal contra el crimen organizado.







