Luego de tres años de implementación del régimen de excepción, la población sigue mostrando su apoyo a la medida de seguridad, además, aprueban que el Gobierno siga prorrogando su ejecución.
Un equipo de Diario El Salvador, entrevistó a ciudadanos y comerciantes de Apopa, Ciudad Delgado y Mejicanos, en San Salvador para conocer de primera mano la opinión de la población respecto a las medidas implementadas por el Gobierno.
Todos los entrevistados dijeron sentirse más seguros en los mercados, espacios públicos y colonias de sus distritos.
«Para mi está bueno, que siga (régimen de excepción), está bueno lo que ha puesto el Gobierno hay más seguridad, sale uno a cualquier lugar, y tranquilo no hay problema. Para mí, que siga de nuevo, hay más seguridad acá en el país», señaló Ricardo Antonio Navas, de 60 años, residente de Apopa.
Navas aseguró que tiene 17 años de vivir en Apopa, un distrito que por décadas fue catalogado como uno de los más peligrosos de San Salvador.
«Antes era más tremendo, hoy todo tranquilo, todo pacífico, sale uno donde quiere, los niños juegan donde quieren, hay más seguridad, y lo que está haciendo el Gobierno está bueno, y para mí como ciudadano está bueno lo que está haciendo, y que siga, hay más libertad, aquí nadie me viene a molestar, nadie me dice: me vas a pagar esto», indicó Navas.
La opinión de Navas es compartida por Rosa Emilia Sosa, de 56 años, quien, junto a su nieta de un año, disfrutaban de la tranquilidad del parque central de Apopa, mientras alimentaban a las palomas.
«Todo está bien, gracias a Dios mantenemos la calma, todos los habitantes de aquí de Apopa, muy agradecida con el Gobierno realmente, estamos bien», expresó Sosa.
Agregó «antes no podíamos estar tranquilos ni en los parques, ahora podemos venir en el día, hasta en la noche, podemos compartir con los niños, se puede compartir en familia, ya nos sentimos más tranquilos».
Para los comerciantes como Reina Guadalupe, quien tiene 15 años de vender en el mercado municipal de Apopa, el régimen de excepción ha significado un alivio para su economía al dejar de pagar la extorsión.
«Para nosotros era bien duro, porque no podíamos estar tranquilos, porque si las pandillas veían que nosotros estábamos como superándonos ya nos venían ellos a poner cierta cantidad de «renta» que teníamos que darle, y si no lo dábamos nos decían que nos fuéramos, porque si no nuestras vidas iban a correr peligro, entonces nosotros, por temor a eso, les dábamos el dinero», declaró la comerciante.
Añadió «lo máximo que nos llegaron a exigir fue hasta $1,000 mensuales, y nosotros les suplicábamos a ellos que no teníamos esa cantidad, nos decían que nos llegaba hasta $700, entonces por ese lado está perfecto las medidas de seguridad que ha puesto el presidente».
La opinión de Sosa también es compartida por Eva de Granados, quien lleva 17 años vendiendo verduras en el mercado de Mejicanos, otro de los distritos de San Salvador duramente golpeado por la violencia de las pandillas.
«Antes vivíamos con incertidumbre cuando estábamos vendiendo, porque antes cuando no estaba el régimen, aquí a la salida mataban a la gente, eso lo hacía a uno sentirse temeroso. Ahora nos sentimos seguros porque la Policía y militares patrullan constantemente el mercado», dijo la comerciante.
A unos metros del puesto de Eva también se encuentra Rosario del Carmen Ramírez ofreciendo una variedad de frutas a todos los residentes de Mejicanos, la comerciante afirma que en los últimos tres años se ha sentido más segura tanto en su negocio como en todo el distrito.
«Ya tenemos como 40 años de vender acá en el mercado de Mejicanos, con respecto a uno cinco o 10 años atrás se puede ver mucha diferencia en materia de seguridad, porque aquí si mataban a diestra y a siniestra. Actualmente Policías y militares patrullan todos los días el mercado, la seguridad está, pero perfecta», señaló Ramírez.
En el mercado de la Zacamil, la situación en materia de seguridad hace unos 10 años era similar a la de Mejicanos, los comerciantes afirman que las pandillas privaban de libertad a los jóvenes en los mercados para asesinarlos.
«Las medidas de seguridad y todo eso están bien. Tengo más de 20 años de vender acá en el mercado de la Zacamil, aquí vivíamos con zozobra, a veces en el interior del mercado unos muchachos se llevaban a otros, se los llevaban para matarlos, los desaparecían, ahora claro, uno se siente más seguro, ya no pasan esas cosas», explicó Concepción Contreras, de 80 años.
Desde el 27 de marzo de 2022 hasta la fecha, la ejecución del régimen de excepción ha permitido a las autoridades la captura de más de 85,500 pandilleros y la reducción de delitos como la extorsión, ilícito a través del cual las maras se lucraban con alrededor de $2,200 millones por año, además de una baja sostenida de los homicidios.







