Durante febrero, El Salvador registró una nueva baja histórica en la tasa de inflación. De acuerdo con el registro de la base de datos del Banco Central de Reserva (BCR), la tasa inflacionaria durante el mes pasado fue de 0.06 %, una reducción de 0.25 puntos porcentuales respecto a la de enero, que fue de 0.31%.
Este indicador consolida a El Salvador como el país de Centroamérica menos afectado por la inflación, un fenómeno que ha golpeado no solo a la región, sino a todo el planeta, producto de la globalización de la economía y de la interdependencia de los mercados.
Esta posición privilegiada de El Salvador es gracias a las medidas antiinflación tomadas por el Gobierno del presidente Nayib Bukele. La espiral de la inflación empezó a asomar durante la pandemia de COVID-19, cuando las cuarentenas interrumpieron la cadena de suministros, provocando escasez en algunas regiones, además de provocar suspensión en fábricas, debido a que los componentes, elaborados en otras latitudes, se habían demorado o sencillamente su producción se había suspendido.
El Gobierno del presidente Bukele implementó un paquete de medidas antiinflacionarias para amortiguar los efectos económicos del fenómeno mundial, que incluyeron la eliminación de impuestos a la importación de alimentos, la estabilidad en el precio de la energía eléctrica y la suspensión de impuestos a los combustibles. Gracias a ello, los salvadoreños recibieron un impacto menor.
No obstante, en el caso de los alimentos, los precios mantuvieron una tendencia al alza, sobre todo por los márgenes de ganancia que imponían los intermediarios. Debido a ello, los consumidores pagaban un sobreprecio que no iba a parar al productor, sino que enriquecía a los denominados «coyotes».
La estrategia de implementar los agromercados a escala nacional ha permitido que los productores vendan directamente sus productos a los usuarios a un menor precio. De esa forma, la intermediación, que encarecía los alimentos, fue eliminada, generando ahorros para las familias salvadoreñas y garantizando mejores ingresos a quienes se dedican a la agricultura.
A eso se sumó la inauguración de la central de abastos en Soyapango, que suministra la producción agrícola que luego se distribuye en los agromercados.
El presidente Bukele anunció que en este segundo mandato el reto es lograr en el campo económico lo que conquistó en la seguridad. Las políticas económicas están atrayendo inversiones y turistas y las medidas antiinflacionarias benefician a los ciudadanos.






