La política estadounidense es blanca y negra o, mejor dicho, roja y azul. Desde 1852, todos los presidentes de Estados Unidos han pertenecido a dos partidos, el Republicano o el Demócrata. Aunque existen otros partidos, conocidos como «third parties», que también presentan candidatos presidenciales, como el Partido Verde o el Partido Libertario, la realidad es que no son muy populares y votar por estos es visto como un mero voto de protesta.
Para entender la realidad hay que, primero, retroceder en el tiempo a los albores de la república estadounidense. Aunque en los primeros años surgieron varias facciones políticas, fue en las elecciones presidenciales de 1796 cuando se perfiló la rivalidad entre dos grupos: los Federalistas y los Demócratas-Republicanos, precursores de los actuales Demócratas y Republicanos.
Estos comicios sentaron las bases del sistema bipartidista estadounidense que conocemos hoy, según la investigación histórica de la Biblioteca del Congreso de EE. UU.
PROCESOS
Primaria: elección en la que los votantes eligen a los candidatos para las próximas elecciones generales. Los candidatos ganadores tendrán delegados enviados a la convención nacional como candidatos presidenciales de Estados Unidos por su partido.
Caucus: reunión de los miembros locales de un partido político para seleccionar a los delegados para la convención nacional del partido. Un caucus es un sustituto de una elección primaria.
Colegio Electoral: los votantes de cada estado y del Distrito de Columbia eligen a los electores que serán los miembros constitucionales autorizados en una elección presidencial.










