Cada 1.0 de aril se celebra la fundación de San Salvador. Un hecho histórico que se remonta a 1525, durante la colonización.
En el libro «Historia I, El Salvador» (2009) se narra que la Villa de San Salvador fue fundada durante una expedición no documentada llevada a cabo en menos de un año de la entrada de Pedro de Alvarado (1485-1541) por el río Paz en 1524, el cual se ubica en la zona occidental del actual territorio salvadoreño.
El conquistador venía acompañado por grupos de indígenas desde México, además de otros expedicionarios que se habían integrado a las fuerzas ibéricas a través de las conquistas.
En su Carta II, Pedro de Alvarado hace una narración de su ruta. Indica que al cruzar el río Paz llegó a Mopicalco, y pasando por Acatepeque, Acaxual, Tacuzcalco y Miaguaclan llegó al cacicazgo de Cuscatlán (Anales, 2000).
Los españoles llegaron al asentamiento principal de Cuscatlán, considerada la capital de las poblaciones pipiles, la cual posiblemente se ubicaba en lo que hoy se conoce como Antiguo Cuscatlán (Amaroli, 1986).
Con la llegada de Alvarado, los indígenas se dirigieron a las montañas. El conquistador pidió que se hicieran presentes y que le rindieran obediencia al rey, pero los indígenas rechazaron sus pretensiones y volvieron a las tierras altas.
Desde ahí los indígenas hicieron la guerra a los españoles y los obligaron a retirarse a la ciudad de donde partió su expedición bajo el argumento de que el invierno estaba próximo.
En su salida, Alvarado mandó a esclavizar a los indígenas que no habían huido (Alvarado, 2000). La práctica de la esclavitud indígena fue común, incluso había pueblos que pagaron tributo a la villa de San Salvador de 1528 con jornaleros (Amaroli, 1991).
El también conquistador Hernando de Soto, a su llegada a tierras cuscatlecas, encontró un zapato y una lombarda abandonada por los ejércitos de Alvarado (Escalante, 2011).
Los intentos de los españoles de asentarse en territorios de los pipiles, como respuesta a la fundación de las ciudades de Dávila, obligó a los capitanes de Hernán Cortés (entre ellos Pedro de Alvarado) a fundar ciudades de vida corta en los sitios no pacificados. Y esto ocurrió con el primer intento fundacional de la villa de San Salvador, el cual debió ser abandonado en 1526.
La primera villa de San Salvador, de la que no se tiene una ubicación registrada, tuvo su cabildo y su propio alcalde, Diego de Holguín. Esta fue abandonada por un levantamiento indígena (Escalante, 2011).
Fowler propone que fue construida en la misma ubicación en sus dos fundaciones, pero Lardé y Larín aporta que las fundaciones de San Salvador se ubicaron en lugares diferentes, argumentando que la villa pudo estar ubicada cerca del Señorío de Cuscatlán (Antiguo Cuscatlán).
La villa de 1528
La Villa de San Salvador se estableció por segunda vez bajo el mandato del Teniente Gobernador y Capitán General Jorge de Alvarado, quien dio la orden fundacional a Diego de Alvarado.
La selección del lugar para el asentamiento se dio en una región dividida por un límite natural, el río Lempa, el cual servía como especie de frontera entre grupos étnicos. En el occidente se encontraban los pipiles y al oriente grupos lencas y cacaoperas.
De acuerdo con el arqueólogo del Ministerio de Cultura David Calogero Messana «en una zona no pacificada, la selección del lugar es importante si consideramos que la ubicación de la villa responde a la distancia que se crea entre los pueblos pipiles y los lencas, y podemos suponer que la posición de la ciudad fue en la zona más al sur posible, sin entrar en conflicto con los grupos del oriente del territorio actual salvadoreño, además de tener el control territorial y contener la expansión de Dávila (Pedro Arias Dávila, conocido como Pedrarias Dávila)».
Añade que: «El lugar seleccionado promueve la defensa de la ciudad a través de la geografía. Se encuentra en un valle rodeado por barrancos y de difícil acceso, rodeado por montañas, con fuentes de agua cercanas; el río Molino al sur y dos nacimientos de agua al interior de la ciudad, que en la actualidad solo son nacimientos de invierno».
Explica que los recursos naturales que ofrecía la zona, como barro, madera y piedras, facilitaron la construcción y defensa de la villa.
«En el caso de las piedras representan la materia prima de los herreros, ya que en algunos lugares hay yacimientos de piedras que tienen grandes cantidades de hierro […] con el que puede crearse artefactos de carácter bélico, así como herramientas con finalidad utilitaria o doméstica», agregó.
Pedro de Alvarado, un conquistador despiadado
En la Enciclopedia de Historia Mundial (en inglés, World History Encyclopedia) se indica que Pedro de Alvarado fue el segundo al mando de Hernán Cortés durante la conquista del Imperio azteca en 1520. Luego atacó Guatemala y Centroamérica antes de lanzar una expedición a Ecuador.
Luchó contra los pueblos indígenas hasta los 50 años, habiéndose ganado una reputación de ser uno de los conquistadores más despiadados y crueles.
Nació alrededor de 1485 en Badajoz, España, y se dio a conocer cuando viajó a la primera colonia española en América: La Española (actual República Dominicana y Haití) en el Caribe, en 1510.
En 1524 pisó el actual suelo salvadoreño y en uno de los combates resultó gravemente herido al ser alcanzado por una flecha en un muslo. Alvarado abandonó su campaña en 1526 (tras fracasar la primera fundación de San Salvador); no obstante, regresó el mismo año (1526) con una expedición de castigo y envió otra más en 1528, el año «cuando los pipiles fueron finalmente y brutalmente aplastados, aunque algunos focos de resistencia permanecieron activos hasta 1539», se añade en el sitio web de la enciclopedia mundial.
Fue nombrado Caballero de Santiago y se le otorgó el estatus de adelantado (derecho de conquista). Se le concedió la gobernación de Guatemala en 1527, que controlaba dentro de su jurisdicción en El Salvador. Murió en México en 1541.
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