El 17 de noviembre de 2025, antes de que saliera el sol, el ministro de Seguridad Pública y Justicia, Héctor Gustavo Villatoro, estaba al frente de una nueva promoción de estudiantes que en pocos minutos sería juramentada, marcando un hito crucial para la seguridad pública de El Salvador.
La Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP) ha entregado a la sociedad a los 221 nuevos agentes de la promoción 135 del nivel básico de la Policía Nacional Civil (PNC), de los cuales 38 son mujeres y 183 hombres. No se trata de la formalidad de la ceremonia de graduación, que es muy emotiva al ver cómo gritan al unísono ese juramento ante las lágrimas de alegría de los familiares que los acompañan; es la inyección de sangre nueva y de un compromiso renovado en el corazón de la institución más vital para la convivencia ciudadana.
Desde la perspectiva criminológica, cada agente que se incorpora a las filas es una variable decisiva en la fórmula de la seguridad. Estos hombres y mujeres, formados bajo los rigores de la ANSP, no solo portarán su uniforme y equipo asignados, sino que asumen la responsabilidad de consolidar la fase actual que experimenta el país, donde la reducción de la criminalidad ha generado un inédito desplome de las estadísticas criminales.
La promoción 135 se gradúa en un momento de cambio estructural y operacional profundo. Su formación no solo ha cubierto la doctrina básica de ley y orden, sino también la comprensión de las nuevas dinámicas delictivas en un entorno de seguridad. Su formación en la ANSP ha sido integral, enseñándoles la tecnología que utiliza nuestra PNC, como la plataforma ONI y otras destrezas digitales que han aplicado durante sus meses de prácticas policiales, como CIR, que les permite aplicar la formación en todas las competencias, inteligencia emocional y sentido común.
Es una promoción con un nivel de inglés avanzado y se gradúan como técnicos en seguridad pública, con los conocimientos científicos, técnicos, jurídicos, humanísticos y con sensibilidad social. Esto les permite prevenir o intervenir en la resolución de los conflictos sociales que puedan derivar en la comisión de delitos e intervenir en procura de la prevención o represión del delito, en un irrestricto respeto a los derechos humanos, así como integrar conocimientos en el dominio y manejo de software institucionales, tomando en cuenta la escalabilidad y confiabilidad.
El reto para estos nuevos agentes es inmenso: deben ser capaces de mantener la disciplina y el rigor que exige la estrategia de seguridad actual, pero sin perder la esencia de nuestra Policía. Deben ser el rostro visible del Estado, que garantiza los derechos en la comunidad mientras mantiene la presión sobre los remanentes criminales.
Su principal activo debe ser el conocimiento del territorio y la cercanía ciudadana. Una policía efectiva no solo se mide por las detenciones, sino por la confianza que genera en las comunidades, en las ciudades y en lo rural. Es en la prevención del delito, en la mediación de conflictos y en la rápida respuesta a las denuncias donde el trabajo del policía de nivel básico se vuelve fundamental.
El éxito de estos 221 agentes no depende únicamente de su juramento de servicio ante Dios y ante la bandera nacional, sino del apoyo institucional y la formación continua que reciban en el desempeño de su carrera. La ANSP ha hecho su parte, pero el verdadero campo de pruebas es la calle.
A la promoción 135 la animo a que reflexione que ustedes son los guardianes de este nuevo tiempo. El nuevo modelo de servicio policial pasa por la empatía hacia los salvadoreños. La sociedad salvadoreña les entrega su esperanza y su seguridad. Honren su uniforme de servicio, en día libre actúen con legalidad, y recuerden siempre que la mayor victoria en seguridad no es la captura, sino la vida salvada y la paz restaurada en el corazón de cada familia. Su compromiso es el primer paso hacia el país que todos soñamos.
ANSP, la cuna de los héroes, misión cumplida.





