Desde que inicia febrero, las oficinas, escuelas y sobre todo los centros de comercio decoran sus espacios con motivo del Día de los Enamorados, que se celebra cada 14 de febrero. Es todo un acontecimiento que, aunque a algunos no les agrada, es imposible de ignorar.
Hay parejas que disfrutan mucho festejar esta fecha, en especial aquellas que recién inician la relación porque se convierte en la excusa perfecta para estar juntos; mientras que a otros les hace recordar lo que alguna vez sintieron por alguien en el pasado.
Más allá de todo este romanticismo que envuelve a este festejo, realmente sabes ¿qué significa estar enamorado? Algunos lo describen como una etapa en que las personas involucradas se abstraen de la realidad y pierden el juicio; no obstante, hay otro grupo que lo identifica como el momento de atracción que sienten hacia alguien a quien desean conocer más y con quien quieren compartir todo su tiempo, porque les provoca felicidad, los pone nerviosos hasta sentir el revoloteo de las «mariposas en el estómago».
Aunque parezcan dos puntos de vista contrarios, la realidad es que ambos están en lo correcto y coexisten en el inicio de ese complejo proceso del amor.
El enamoramiento es una etapa de atracción que es casi imposible de evitar en la que «intervienen muchos químicos de nuestro cuerpo como neurotransmisores que nos permiten sentir una especie de fascinación hacia alguien con quien establecemos un vínculo excesivo que nos genera mucho placer», explica la psicóloga Andrea Guzmán.
Se trata de la «primera etapa del amor» que sirve para enganchar a dos personas que experimentan un coctel de hormonas en efervescencia que «por lo general dura entre cuatro a seis meses, a algunos les dura más y a otros menos desde dos semanas, eso va a depender de cada persona, de cómo han crecido y de cómo son sus vínculos afectivos», detalla Guzmán.
No eres tú, es un coctel de hormonas
Para entender lo que ocurre en nuestro interior es importante mencionar que el sistema de nervioso está íntimamente conectado con el sistema reproductivo y cuando conocemos a alguien que nos atrae, el primero se activa para llamar la atención de esa persona.
Para lograrlo, el sistema nervioso envía señales a través de la segregación de ciertas sustancias químicas (feromonas) que salen de nuestro cuerpo de manera imperceptible pero que son recibidas por el otro; es decir, se crea una especie de fórmula química con el cambio en los niveles de algunos neurotransmisores y hormonas como el cortisol, la oxitocina, la serotonina, feniletilamina, endorfina, dopamina y noradrenalina.
Ese coctel de sustancias es el responsable de que vivamos esa experiencia que tanto nos fascina, pero que nubla nuestro juicio a tal punto que muchas personas son incapaces de evitar una relación con una persona que esté casada o con alguien que vive en otro país, poner en riesgo su empleo o el daño que pueden ocasionar a otros.
Para evitar esos casos, Guzmán recomienda a las mujeres y hombres solteros «tener bien claro lo que quieren en una relación, en una persona, cuáles van a hacer los estándares no negociables y cuando ocurra esa etapa del cerebro nublado recurrir a esos parámetros para tomar buenas decisiones»
¿Qué ocurre después del enamoramiento?
El enamoramiento finaliza justo cuando las hormonas y neurotransmisores vuelven a sus niveles normales y explota la burbuja en la que levitaban los enamorados. A nivel físico termina ese proceso natural de conservación que los humanos hemos desarrollado.
A nivel emocional pueden ocurrir dos situaciones como un desencanto en el que ya no dan ganas de compartir con la otra persona hasta dejar de frecuentarse. El otro caso es que se conserva el interés, aunque disminuye la intensidad.
Este es el momento cuando debemos decidir si permitimos que nos conozcan en nuestro estado natural y si queremos descubrir las verdaderas cualidades del otro; es decir, si seguimos adelante con la relación que es «cuando aparece el verdadero amor».
Las personas interesadas en recibir una terapia individual, terapia de pareja, charlas y talleres o en el coaching laboral pueden llamar a la Licenciada en Psicología Andrea Guzmán al 7236-7824 o escribir al correo electrónico [email protected] para agendar una cita.
La posión del amor

Aumento de la dopamina:
La dopamina es la hormona que genera el placer y euforia; sin embargo, «cuando esta aumenta en una manera desproporcionada puede llegar a generar dependencia emocional de una persona a otra o codependencia, es decir, una relación que no es sana en donde surgen muchos problemas», explicó la profesional.
Aumento del cortisol:
El cortisol es la hormona del estrés y contrario a lo que se cree aumenta durante el enamoramiento. De acuerdo con Guzmán, esto ocurre porque «la persona que nos gusta despierta nuestras inseguridades y nos motiva a hacernos preguntas como ¿le voy a gustar? ¿vendrá? ¿tiene a otra persona? Y todas esas dudas generan un estado de alerta que se traduce en la aceleración de los latidos del corazón».
Disminución de la serotonina:
La serotonina es el neurotransmisor de la sabiduría que nos ayuda a tomar decisiones, nos ayuda a analizar las cosas a racionalizarlas; pero cuando disminuye nos puede provocar ansiedad.
Aumento de la oxitocina:
Es la que se conoce como la hormona del amor, de las relaciones sociales y esta se desprende cuando la mamá da a luz y amamanta al bebé. Esa hormona permite que se establezca un vínculo fuerte entre las personas.
Aumento de la noradrenalina:
Las palpitaciones fuertes, el cambio de temperatura, la sudoración y los escalofríos que nos recorren todo nuestro cuerpo son provocados por el neurotransmisor de la noradrenalina.
Aumento de la Feniletilamina:
Este neurotransmisor aumenta la energía física y produce una sensación de bienestar generalizada, muy similar a lo que ocurre con la dopamina.
Aumento de la endorfina:
Es un neurotransmisor que actúa de manera similar a la morfina, es decir, alivia cualquier dolor y nos provoca una sensación de bienestar que asociamos con esa persona.
Relaciones sanas

Aunque el tipo de relaciones que establece cada persona está ligado a la experiencia de su infancia, cómo fue el trato con su figura materna y paterna, como adultos podemos tomar algunas medidas para consolidar relaciones sanas o evitar las enfermizas:
1. Definir qué es lo que quiero de una relación.
2. Establecer los estándares no negociables.
3. Sentir atracción física.
4. Buscar compatibilidad en gustos e intereses.
5. Ser genuinos sin ofrecer nada que no podamos cumplir.
6. Mantener una comunicación asertiva.
7. Reconocer que no todos los días son buenos.
8. Procurar la salud mental.
9. Trabajar el amor propio.
10.Tener la voluntad que la relación funcione.







