No transitar en horas nocturnas para evitar ser asaltado o amenazado por pandillas, no recibir visitas por vivir en zonas contrarias y controlar quién entraba y salía de una colonia son algunas de las restricciones que ordenaban los pandilleros hace unos años en El Salvador, pero gracias al régimen de excepción ese control territorial terminó al desarticular a las estructuras.
Los salvadoreños llevan más de dos años disfrutando de un ambiente de paz, y es que las colonias que estuvieron asediadas por las maras ahora son completamente seguras.
El régimen de excepción fue solicitado por el presidente Nayib Bukele para reestablecer el orden y el control territorial. Se instauró tras un alza de homicidios cometidos entre el 25 y el 26 de marzo de 2022, que ascendió a 76 crímenes contra la vida. El régimen sirvió para contrarrestar el accionar de las pandillas y salvaguardar la vida de la población.
Con dicha disposición legal, las autoridades reforzaron acciones en busca de pandilleros, como patrullajes terrestres, marítimos y aéreos, además de controles vehiculares. De igual forma, en ciertas zonas se mantiene presencia permanente de soldados y policías. La captura y el temor que sintieron las pandillas provocaron una disminución de violencia que hasta ahora se mantiene.
Hasta el último reporte de las autoridades, el régimen de excepción ha permitido la captura de más de 84,000 mareros, entre estos, jefes, cabecillas y colaboradores. Además, se establece que a estas estructuras delictivas se les ha decomisado 4,458 armas de fuego, 9,800 vehículos y más de 21,000 teléfonos celulares.

El régimen resultó ser tan beneficioso que al consultarles a los salvadoreños si aprobaban esta medida nueve de cada 10 dijeron que sí, según una encuesta del Centro de Investigaciones, Estudios Sociales y Económicos de Centroamérica (Ciesca) en 2023.
Uno de los principales logros de la guerra contra las maras es que, además de desarticularlas, se frenó el alto índice de homicidios, y es que, por ejemplo, en 2022, el promedio diario de homicidios durante los nueve meses de implementado el régimen fue de 0.6. De los 496 homicidios cometidos en ese año, el 65 % (322) ocurrió antes de implementar la disposición legal.
Desde entonces, los homicidios han venido a la baja y, hasta la fecha, de los 758 días sin homicidios registrados bajo la gestión de Bukele (hasta el 20 de noviembre), 645 han sido bajo el régimen de excepción.
Por ejemplo, para 2023 se sumaron 247 días sin homicidios y la tasa de estos se redujo a 2.4, la más baja en la historia, y para 2024 las autoridades proyectan finalizar con una tasa de 1.5 a 1.8.
El ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro ha dicho que con el régimen de excepción por primera vez en la historia las autoridades de Seguridad se pusieron un paso por delante de la criminalidad.

SECTORES SE IMPULSARON
La educación, el turismo y el comercio han sido beneficiados por dicha medida constitucional de seguridad que reforzó el combate a las pandillas criminales.
Con el régimen de excepción, colonias asediadas y estigmatizadas por la presencia de pandillas tuvieron una transformación, y ahora hay surgimiento de nuevos negocios y emprendimientos, lo que ha provocado un repunte económico sustancial.
Hace unos años, restaurantes y empresas dejaron de distribuir productos en diversas colonias y barrios debido al enorme peligro que representaba para sus trabajadores; muchos que se atrevieron fueron asesinados.
Es así como dichos cambios se han ido complementando y posicionando al país como uno de los más seguros; además, se ha generado atención internacional y el aumento del turismo.
La presencia de soldados y policías en las zonas de comercio, mercados municipales, centros de turismo como playas, parques familiares y deportivos, así como las terminales y principales carreteras del país generan condiciones de seguridad a los turistas nacionales y extranjeros.







