Una serie de ataques a urnas electorales en todo Estados Unidos está aumentando la presión sobre los funcionarios estatales y locales, que esperan supervisar una elección presidencial segura y pacífica, tanto para la votación anticipada, que ya se está llevando a cabo en algunos estados, como la del 5 de noviembre.
La policía local del estado de Washington confirmó a la Voz de América que tanto sus agentes como el FBI están investigando informes de un supuesto dispositivo explosivo que fue colocado en una urna electoral en Vancouver.
Los funcionarios explicaron que nadie resultó herido, pero que algunas papeletas estaban dañadas.
Un video obtenido por los medios locales mostró el despliegue de los bomberos en el lugar, con papeletas en llamas.
En Portland, ciudad en Oregon, las autoridades comunicaron que una de sus urnas también fue atacada con un dispositivo similar al menos 30 minutos antes que el altercado en Washington.
Sin embargo, un sistema de extinción de incendios dentro de la urna de recolección evitó que se dañaran todas las papeletas, a excepción de tres.
La semana pasada, un hombre incendió un buzón de papeletas electorales en Phoenix, Arizona. El agresor fue detenido, ya que se dañaron cerca de 20 papeletas, de acuerdo con la policía local.
El aumento de violencia se produce en un momento en que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos emitió nuevas advertencias sobre estos posibles escenarios previos a las elecciones presidenciales, de la Cámara de Representantes y parte del Senado, en manos de extremistas. Además, hay tensión por la política exterior.
Algunos de los boletines revisados por la VOA citaron crecientes llamados en las redes sociales a ataques a las urnas de recolección de votos, así como crecientes llamados a la guerra civil luego del intento de asesinato del expresidente y candidato republicano Donald Trump en julio pasado. Los funcionarios de seguridad estadounidenses creen que la mayor amenaza de violencia puede provenir de extremistas antigubernamentales.







