En las próximas semanas, El Salvador estará en un período ideal para aprovechar al máximo todo tipo de ofertas turísticas y una de ellas es la relacionada a la historia y la cultura del país. En ese aspecto, el Parque Arqueológico San Andrés -ubicado en el valle de Zapotitán en la zona central del país- ofrece a los visitantes un viaje fascinante al pasado prehispánico de El Salvador.
Este punto geográfico, en su momento, fue un importante epicentro de la actividad política y religiosa de generaciones pasadas, ahora transformado en una zona para recorrer sus senderos y descubrir estructuras que revelan cómo vivían y se organizaban las comunidades de la época prehispánica.

El parque es un tesoro de la cultura maya, ya que fue considerado como ciudad central o capital de esta civilización en el territorio que ahora compone El Salvador. Este asentamiento tenía supremacía sobre los demás ubicados en el valle de Zapotitán y zonas vecinas, como el Valle de las Hamacas, donde se encuentra San Salvador.
San Andrés habría constituido una capital regional entre los años 600 a 900 d.C. en el periodo Clásico Tardío. La comunidad cubría unas 200 hectáreas de terreno que daba vida a un centro monumental rodeado por una zona residencial común. Este parque arqueológico ofrece a los visitantes el contacto con los vestigios de estas estructuras, incluyendo una acrópolis, pirámides y otras edificaciones, así como un museo de sitio.
Su acrópolis, construida con ladrillos de adobe, muestra la grandeza arquitectónica que caracterizó a la élite gobernante, mientras que la gran plaza norte y sus estructuras monumentales invitan a imaginar la vida cotidiana en este valle. La acrópolis es un espacio arquitectónico en el que se realizaban actividades restringidas a un grupo especial de personas, posiblemente dirigidas por la élite gobernante.

También hay una gran plaza al norte de la acrópolis donde se ubican otras estructuras, incluyendo una en forma de campana, siendo la estructura más grande que posee San Andrés. El sitio es un parque arqueológico ideal para visitas educativas y familiares, pues cuenta con un ambiente tranquilo para aprender sobre la historia de El Salvador mientras se exploran sus áreas.
La Fundación Nacional de Arqueología de El Salvador (Fundar) ha señalado que «se sabe que las casas tenían paredes de bahareque construidas sobre plataformas basales, y podemos suponer que eran similares a las preservadas en el vecino sitio de Joya de Cerén».
Fundar también detalla que este «es un complejo de pirámides y construcciones anexas que ocupan un área de aproximadamente 20 hectáreas». Añade que este sitio arqueológico «vio ocupación humana mucho antes de su apogeo como capital maya. Las investigaciones indican la existencia de un pueblo agrícola desde quizás 900 antes de Cristo hasta alrededor de 420 d.C., cuando la gigantesca erupción de Ilopango causó el abandono de la región».

¡TOMA NOTA!
Horario: De martes a domingo: 9:00 a.m. a 4:00 p.m.
Entrada:
- Nacionales: $1.00.
- Extranjeros residentes: $3.00.
- Extranjeros no residentes: $5.00.
Dirección: Km. 35 de la carretera Panamericana, Ciudad Arce, La Libertad.







