Lograr que se dibuje una sonrisa en las personas es lo que más le hace sentir bien, cuenta el Cipitío de La Paz. Él es Santos Inocente Calderón Ramírez, de 58 años, residente en el distrito de El Rosario, La Paz Centro, quien desde hace 18 años interpreta al mítico personaje de El Salvador.
Ser amigable y tener sentido del humor lo identificaron en él para animarlo a retomar a uno de los máximos representantes del país, Rolando Menéndez, el Cipitío salvadoreño, «el niño eterno, hijo de la Siguanaba y el dios Tlaloc, con pies al revés y un gran sombrero que vaga por ríos y montes, es travieso y ama las cenizas y tortillas».
Recuerda que fue en su adultez cuando conoció más del personaje, pues en su niñez en el lugar donde vivían el juego de canicas, pepas, mica, ladrón librado, el trompo y el yoyo los entretenían, sin imaginar que en el futuro sería interlocutor de la cultura al imitar al aventurero icónico.

Aparte de eso, trabajó en la agricultura con su papá y siempre acompañaba a la mamá a hacer pozas en el río Jiboa para pescar. Posteriormente fue militar y alcanzó el grado de sargento.
«En cierta ocasión querían hacer una actividad en El Rosario y decían quién hace el personaje del Cipitío, pero entonces había otra persona que tenía más características. Fue Ramón Fernando Palacios, que entonces era director de la casa de la cultura, quien me dijo: “Usted tiene talento”. Él tomó los números de teléfono y nos promovía», relató.
En 2008, cuando muchos lo conocían en su papel del Cipitío, prácticamente inició de lleno con sus presentaciones en diferentes eventos, no solo en su distrito natal, sino en otras zonas, animando actividades sociales, fiestas patronales, cumpleaños infantiles y de adultos, así como bodas.
«¿Por qué le pusimos el Cipitío de La Paz? Una, porque soy nato de El Rosario y represento al departamento de La Paz, le pusimos así porque no queríamos que la gente dijera “hay viene el Cipitío” y no quería que don Rolando Menéndez, a quien le tengo mis respetos, tomara a mal que anduviera haciendo su personaje, fue así como optamos por el Cipitío de La Paz», reiteró.
Añadió que esta experiencia ha sido gratificante porque aseguró que no solo le da la oportunidad de alegrar a sus públicos, sino que le ha llevado a vivir momentos de crecimiento importantes y viajar a otros países.
Le doy gracias a Dios por este don maravilloso que me ha dado, pues donde quiera que voy me reconocen, hacen una broma, hay sonrisas, y que a alguien serio yo le pueda sacar una sonrisa es como una meta alcanzada», comenta el artista.
En su paso por el personaje mítico también ha construido otro; el payaso Chirilica, que surgió de una visita a Costa Rica, en el evento llamado «Descubriendo el alma del payaso», producto de otro viaje a Nicaragua, donde expuso quién es el Cipitío salvadoreño.
El artista también es aficionado a las motocicletas; un «biker» independiente también conocido como el Cipitío Biker, que incursiona en actividades culturales, recreativas y de promoción de la protección del medioambiente y los recursos hídricos de La Paz.







