El presidente Nayib Bukele presentó el martes las primeras fases del Plan Económico para su segundo mandato. Tras resolver el problema de la inseguridad —que aquejó a los salvadoreños durante décadas ante la negligencia y complicidad de las administraciones de ARENA y el FMLN—, el Gobierno se enfoca ahora en la recuperación económica.
Ante todo, el presidente Bukele dijo que se buscará garantizar la alimentación. Para ello, anunció que durante 10 años se eliminan los aranceles a la importación de 116 alimentos que componen la canasta básica ampliada. Del mismo modo, se suspende el cobro de impuestos a la importación de alimentos para animales, fertilizantes, insecticidas, herbicidas e insumos para apoyar a los productores.
En otras palabras, además de abaratar los costos de traer hortalizas y otros alimentos desde el extranjero, el Gobierno del presidente Bukele también fomentará la producción nacional, tanto agrícola como ganadera, para que la seguridad alimentaria de la población sea una realidad.
Garantizar la alimentación de la población es un tema fundamental para cualquier Estado que prevé avanzar en el desarrollo. Para ello, el Gobierno del presidente Bukele no solo se enfoca en la importación y producción de alimentos, sino también en crear las condiciones para una correcta distribución, priorizando los intereses de los consumidores y reconociendo los esfuerzos de los productores.
En un primer momento, el Gobierno lanzó los agromercados como una estrategia para acercar a ambas partes, obviando la distorsión de intermediarios, los que, en muchos casos, terminaban quedándose con la ganancia de los productores y, además, con precios altos que sangraban la economía de las familias.
El Plan Económico del presidente Bukele incluye la puesta en marcha de centrales de abasto en el país para el almacenamiento y la distribución de los alimentos. Una de las primeras centrales de abasto se ubicará en exterminal del Sitramss, en Soyapango. En la medida en que se instalen estas centrales de abasto sustituirán a los agromercados, que fue la respuesta inmediata del Gobierno para enfrentar prácticas especulativas y frenar los abusos de los distribuidores.
La idea, de acuerdo con el presidente Bukele, es una baja sostenida en el precio de los alimentos para hacerlos viables a largo plazo. «Nuestro objetivo es que el país crezca a nivel macroeconómico sin dejar de lado el bienestar de los salvadoreños, cuidando el bolsillo de las familias», afirmó el mandatario.





