El Departamento de Estado de Estados Unidos actualizó ayer su nivel de alerta de viaje para El Salvador. Ahora es nivel 1, es decir, el de mayor puntuación y que tiene como única advertencia «tome precauciones normales», lo que significa un verdadero impulso para el turismo en el país.
Con esta nueva actualización, las autoridades de Estados Unidos califican al país como uno de los más seguros del mundo para viajar. Es decir, consideran que viajar a El Salvador es algo tan seguro como hacerlo a Japón, Nueva Zelanda, Finlandia, Islandia, Irlanda, Noruega y Corea del Sur, por citar algunos ejemplos de naciones con nivel de alerta 1.
De hecho, ahora hacer turismo en El Salvador está mejor valorado que hacerlo a Francia, Alemania, Países Bajos, España, Suecia, Reino Unido, Perú, Costa Rica y Panamá, naciones a las cuales el Departamento de Estado las califica en el nivel 2 de alerta, que es «ejercer mayor precaución», y que era el que teníamos anteriormente.
En cambio, otros países de Centroamérica —como Guatemala, Honduras y Nicaragua— tienen un nivel de alerta 3, que significa «reconsidere su viaje». Lo mismo sucede que destinos que se promocionan como muy turísticos, como Jamaica, Colombia o Egipto.
El nivel de alerta 4 es para destinos a los que las autoridades de Estados Unidos recomiendan a sus ciudadanos no viajar, como Venezuela, Irán, Irak, Afganistán o Birmania, debido a los altos niveles de violencia o por catástrofes.
El caso de El Salvador es muy ilustrativo sobre cómo las acciones de un Gobierno pueden ser positivas para toda la población. La mejora de la calificación de viaje se ha dado exclusivamente durante el Gobierno del presidente Nayib Bukele.
Gracias a la implementación del Plan Control Territorial, por medio del cual el presidente Bukele les declaró la guerra a las pandillas, El Salvador pudo pasar de ser la capital mundial del asesinato a uno de los países más seguros del planeta.
La conquista de la paz y la seguridad ha sido clave para que más turistas vengan al país. Ese ha sido el motor para que el Gobierno invierta en ampliar el aeropuerto internacional San Óscar Romero y se dedique a construir una nueva terminal aérea, el Aeropuerto Internacional del Pacífico, en la zona oriental del país.
Además, con mejor infraestructura vial es posible mejorar los accesos de los visitantes a los destinos turísticos, como las playas que forman parte del circuito de Surf City 2, en Usulután.





