Los demócratas y republicanos, además de querer asegurar la Casa Blanca este año, tendrán que luchar electoralmente por 34 curules en el Senado y la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes. En ambos casos habrá un escenario muy reñido, a criterio del politólogo estadounidense Mark Jones.
El Congreso estadounidense está formado por dos cámaras; la de Representantes, o Cámara Baja, y el Senado, o Cámara Alta. La primera tiene 435 legisladores, mientras que la segunda cuenta con 100.
En Estados Unidos, los congresistas de la Cámara de Representantes son elegidos de los 50 estados de manera proporcional a su población cada dos años. Por ejemplo, en California se designan 52 representantes, pero en Alaska solo uno.

Para este año, Jones considera que serán 40 las bancas más reñidas y la mayoría están concentradas en California, Nueva York (donde eligen a 26 representantes), Pensilvania (17) y Míchigan (13 representantes).
La victoria de cada uno dependerá del contexto local y nacional, la calidad de candidatos, la movilización de las campañas y el nivel de participación de distintos grupos durante el proceso electoral. Jones indicó que en Estados Unidos los políticos obtienen el triunfo de dos maneras: Una es convencer a los votantes indecisos e independientes y el otro es impulsar a sus votantes para salir a ejercer el sufragio y lograr la mayor participación en comparación a la del contrincante.

«En muchas elecciones hay factores nacionales para decidir, pero también pesan los factores locales, los lazos que tiene un diputado con el distrito y temas que quizás a nivel nacional no son importante, pero en ese estado sí», detalló a «Diario El Salvador».
«Lo más probable es que el partido que termine con la mayoría en la Cámara de Representantes lo haga con menos de 10 [congresistas] o con mucho esfuerzo con 11 de ellos. Estamos en una situación muy reñida para la competencia para la cámara», manifestó el experto.
La incertidumbre sobre qué partido tendrá en control de la Cámara Baja se podría prolongar de una a dos semanas después de las elecciones pues, según Jones, muchas bancas que serán disputadas están en California, un estado que tiene un proceso más lento para hacer un conteo en comparación con otros estados.
En el caso del Senado, cada estado opta por dos representantes y sus cargos se renuevan cada seis años de manera escalonada. Los dos senadores de un mismo estado nunca compiten en los mismos comicios, salvo que haya una renuncia anticipada o por muerte. En estos casos se procede con una elección especial para reemplazar al funcionario para que culmine con el mandato del anterior.
Son dos elecciones especiales las que se esperan en 2024. La de la exsenadora por California, Dianne Goldman Berman Feinstein, quien falleció en septiembre del año pasado, y la del republicano por Nebraska, Ben Sasse, por renuncia al cargo en enero de 2023, para desempeñarse como presidente de la Universidad de Florida.
Feinstein había asumido en 2018 por el partido Demócrata, así que por ley tenía que aspirar a la reelección o anunciar que ya no continuaría por otro período en los comicios de noviembre. En este caso excepcional, una vez sea confirmado el ganador de California, asumirá en diciembre para terminar un mes del mandato de Feinstein e iniciará el suyo por seis años el próximo año.
Mientras que la persona que sustituya a Sasse, del partido Republicano, solo trabajará en el cargo por cuatro años.
Jones cree que en el Senado existe una mínima ventaja para los republicanos.
«Lo más probable, aunque incierto, es que los republicanos terminen con la mayoría de 51 o 52 senadores y los demócratas con 48 o 49 senadores», explicó.

En un panorama en el que la candidata a la presidencia por los demócratas, Kamala Harris, se convierta en la mandataria del poder Ejecutivo, su compañero de fórmula Tim Walz, candidato a vicepresidente, podría tener el voto de desempate en el senado.
«Dudo que haya una situación donde Donald Trump [candidato republicano] termine siendo presidente, pero si lo es, es menos probable que los republicanos no ganen en algunos de esos estados que hoy en día son demócratas como Míchigan o Wisconsin», dijo.
Con estas perspectivas para la Cámara Alta, Jones resaltó que el gasto en televisión y las elecciones superarán los $2 billones. «Podría llegar a $3 billones entre ahora y el 5 de noviembre», agregó.
GOBERNADORES
Solo 11 de los 50 estados tienen elección de gobernadores este año y el proceso se realizará en Delaware, Indiana, Misuri, Montana, Nueva Hampshire, Carolina del Norte, Dakota del Norte, Utah, Vermont, Washington y Virginia Occidental, describe Ballotpedia, la enciclopedia digital de la política y las elecciones estadounidenses.







