Los socios comerciales de Estados Unidos llamaron ayer al diálogo tras la andanada de aranceles del presidente estadounidense, Donald Trump, que provocó caídas en las bolsas del mundo.
El magnate republicano los presentó como una «declaración de independencia económica» para impulsar una «edad de oro» en Estados Unidos, pero los mercados financieros acusaron el golpe: Wall Street caía (-5 % en el Nasdaq y -3.96 % en el S&P 500 a las 15:50 GMT). El grupo textil GAP, que se abastece en gran parte en Asia, se desplomaba (-18.72 %). Los mercados asiáticos y europeos retrocedieron durante el día (-2.77 % en Tokio, -3.31 % en París).
En medio de temores a una posible desaceleración económica, el precio del petróleo se hundió un 7 % y el oro, activo refugio, tocó máximos. Por el momento ningún país ha echado leña al fuego: Pekín optó por «mantener la comunicación» con Washington, pero le pidió que anule «inmediatamente» sus impuestos y anunció «contramedidas».
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que tomará «todas las medidas apropiadas». Japón consideró que Estados Unidos podría haber infringido las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y su acuerdo bilateral, y Australia denunció medidas que «no son el acto de un amigo».
Francia habló de una «catástrofe» y España denunció un «proteccionismo del siglo XIX». El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, hablará con sus homólogos estadounidenses este día.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que no es «demasiado tarde» para negociar.
Trump presenta la primera «visa de oro» de cinco millones de dólares – Diario El Salvador
UN EE. UU. MÁS FUERTE
Pero el inquilino de la Casa Blanca está convencido de haber hecho lo correcto para su país y cree que saldrá «más fuerte». Y eso que las últimas cifras del déficit comercial dejan a la vista un enorme agujero. Mismo tono, por tanto, que la víspera: «Durante décadas, nuestro país ha sido saqueado, violado y devastado por naciones cercanas y lejanas, aliadas y enemigas por igual», dijo en la Casa Blanca.
La ofensiva proteccionista, sin parangón desde los años 1930, consiste en una tarifa aduanera mínima del 10 % para todas las importaciones y los recargos selectivos para ciertos países.
El Reino Unido, que está negociando un tratado comercial bilateral, salió relativamente indemne, afectado únicamente por el arancel universal del 10 %. Aún así, el primer ministro Keir Starmer admitió que la medida tendrá «un impacto» en la economía británica.
El gravamen universal del 10 % entrará en vigor el 5 de abril, y los más altos, el 9 de abril a la misma hora. Los analistas de Oxford Economics no descartan una desaceleración económica mundial. «Los aranceles de Trump son los más costosos y masoquistas que Estados Unidos haya aplicado en décadas», criticó, por su parte, en la red social X Larry Summers, exsecretario del Tesoro.
Según él, los gravámenes podrían acarrear pérdidas de hasta $30 billones. Algunos bienes, como el cobre, los productos farmacéuticos, los semiconductores, la madera, el oro, la energía y «ciertos minerales», no están sujetos a los aranceles anunciados el miércoles, según una nota de la Casa Blanca.
Cuba, Bielorrusia, Corea del Norte o Rusia tampoco figuran en la lista porque están sometidos a sanciones que merman las relaciones comerciales.
La Casa Blanca anunció que México y Canadá «siguen sujetos» a los gravámenes que les impuso Washington para incitarlos a combatir la migración ilegal y el tráfico de fentanilo.







