Tener un teléfono inteligente en la mano significa acceso a información y conectividad, pero el mal uso o un uso excesivo de estos aparatos electrónicos resulta perjudicial en niños y jóvenes en edad escolar.
Un teléfono puede ayudar a la estimulación cognitiva; sin embargo, también causa distracciones constantes, tareas ineficientes y pérdida de tiempo en redes sociales. En conclusión, puede provocar la disminución del rendimiento académico.
De ahí la importancia de que los padres establezcan horarios, reglas claras, supervisen los contenidos y regulen el tiempo de exposición a las redes sociales. Y, por el contrario, fomenten actividades al aire libre, los juegos físicos y la lectura. Como en varios aspectos de la vida, hay que establecer equilibrios y moderación, señaló la especialista.
«En todo uso de aparato electrónico hay ventajas y desventajas. Entre las desventajas hemos visto que hay disminución del rendimiento académico, en la mayoría de los niños y jóvenes se está presentando. Lo hemos constatado cuando hemos visitado algunos colegios y hemos dado charlas a los padres para que orienten», explicó Maritza del Carmen Mejía de Molina, quien labora en el Consultorio Psicológico Metamorfosis.
El uso excesivo del smartphone puede provocar aislamiento social, en sustitución de las interacciones cara a cara debido a la comunicación virtual.
«El aislamiento social se ve más reflejado en los jóvenes y en los niños. No quieren socializar, ya no quieren estar frente a frente comunicándose con otros jóvenes, sino que utilizan WhatsApp, utilizan las redes y hasta videollamadas», explicó.

A lo anterior se suman posibles alteraciones del sueño, cuando se hace un uso prolongado antes de dormir; riesgos físicos como problemas en la visión y dolores en las manos y el cuello.
Un riesgo latente es el acceso a contenido inapropiado como violencia, pornografía o información falsa. También puede haber un «aumento de la ansiedad y la depresión debido a comparaciones sociales en redes, necesidad constante de aprobación con “likes” y el ciberacoso», agregó.
USO APROPIADO
Pero no todo es negativo, la tecnología ha llegado para quedarse y bien aplicada facilita muchas actividades y familiariza a niños y jóvenes con instrumentos esenciales en el mundo moderno.
En el ámbito escolar, siempre con uso moderado y supervisado, pueden utilizarse como una herramienta educativa, con acceso a plataformas de estudio, tutoriales y libros digitales. Además, facilita la comunicación con amigos, familiares y compañeros de clases.
Asimismo, algunos juegos y aplicaciones mejoran habilidades como la memoria, la lógica y la coordinación, detalló la profesional en psicología.







