Ayer, la prestigiosa revista «Time» dedicó su icónica portada a la entrevista que le hizo al presidente Nayib Bukele. En su presentación en Instagram, la publicación llama a sus audiencias a conocer cómo el presidente Bukele transformó «con puño de hierro» a El Salvador.
El éxito de la guerra contra las pandillas se vive día a día en el país. En cada rincón de El Salvador se disfruta de una paz que no existió nunca. En la entrevista hay muchas críticas por la entrada en vigor del régimen de excepción, la medida legal aprobada (y renovada mensualmente por la Asamblea Legislativa) para tener las herramientas necesarias para combatir a las pandillas.
Sí hay un reconocimiento de cómo dejó atrás décadas de violencia, terror y extorsiones para pasar a un país en el que ahora es posible circular libremente incluso por las antiguas «zonas calientes», los lugares en donde los mareros eran más despiadados y brutales. Ahora, todos podemos caminar de noche en cualquier parte del país y disfrutar de todos los rincones mágicos en la naturaleza, como cascadas y ríos en lugares remotos.
Pero no solo se trata de una revista —y una muy importante, con amplia trayectoria y reconocida en todo el mundo— mostrando los cambios en el país. Los resultados son tan evidentes que se perciben con los diferentes hechos que trascienden las fronteras nacionales. Las fuerzas de seguridad pública y militares trabajan de forma tan exitosa que sus logros son celebrados por autoridades extranjeras.
La Marina Nacional continuamente da golpes al narcotráfico internacional que son celebrados por la Embajada de Estados Unidos en el país, ya que evita que esos cargamentos de drogas lleguen a su nación, evitando, de esa forma, daños en la sociedad.
El Salvador, además, colabora con la justicia de otros países. Naciones vecinas entregan a los pandilleros salvadoreños que han huido del régimen de excepción y de la guerra contra las pandillas. También se ha entregado en extradición a Estados Unidos a peligrosos criminales que cometieron delitos en esa nación y que intentaron buscar refugio en el país.
Estos instrumentos legales internacionales son parte fundamental en la construcción de sociedades más seguras y prósperas. Caminar en sentido contrario, aduciendo intervencionismo, va en contra de la corriente internacional de hacer cumplir la justicia en cualquier parte del mundo.
Con el presidente Bukele, El Salvador es un ejemplo para otros de lo que se puede lograr al lanzar una guerra frontal contra los criminales.






