El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró el fin de semana un mitin en un casino de Las Vegas, estado de Nevada (oeste), con lo que remató una semana convulsionada en la que redobló sus promesas de remodelar la política y la sociedad estadounidenses.
Se presentó en Las Vegas, la capital del juego, horas después de un dramático despido de supervisores de agencias federales, y de una estrecha victoria en la confirmación de su secretario de Defensa.
«Estoy aquí para decirles gracias», dijo al iniciar su discurso que se enfocó en su propuesta de eximir de impuestos federales las propinas, algo muy popular en una ciudad con una fuerte industria hotelera.
«Quería venir a Nevada para rendirles homenaje», insistió Trump al recordar que era el primer candidato republicano a la presidencia en ganar en ese estado en 20 años.
Su tono optimista contrastó con el de sus visitas del viernes a Carolina del Norte, devastada por un huracán en octubre, y California, asolada por devastadores incendios forestales, donde criticó duramente el trabajo de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), dedicada a atender los desastres naturales, y pidió que se «reforme» radicalmente o incluso que se elimine por completo.
Esta gira de tres paradas fue el primer viaje de Trump fuera de Washington desde su toma de posesión como presidente el lunes.







