La ciudad de Yancheng, en la provincia de Jiangsu, al este de China, ha hecho del turismo cultural una ventana para mostrar su riqueza natural y el importante papel que ejerce como polo de desarrollo local.
En una visita coordinada por el programa del Centro Internacional de Comunicación de Prensa de China (CIPCC), en el que participan periodistas de medios de
comunicación de todo el mundo, fue posible constatar la existencia de los santuarios de biodiversidad.
Su historia se remonta 5,000 años, cuando las primeras civilizaciones aprovecharon su cercanía al mar Amarillo para la extracción y el comercio de la sal, de
donde proviene su nombre.
Desde entonces, ha habido muchos cambios debido a las variaciones climáticas y otros eventos que generaron la filtración del mar en tierra firme; hasta que, en un momento, toda su extensión actual (17,000 km2) se convirtió en mar y eventualmente volvió a ser tierra.
Actualmente, Yancheng tiene 582 kilómetros de costa marítima y 4,553 kilómetros de marismas costeras; donde se encuentra el humedal del mar Amarillo,
que cada año recibe a más de 442 especies de aves que llegan a pasar el invierno y/o a tener sus crías.
A estas aves se las asocia con la ruta de migración de Asia oriental a Australasia, uno de los nueve recorridos principales del mundo; también hay otras que
inician su viaje desde Rusia, pasan por Corea del Sur y China y llegan a Australia.
Este lugar es de gran valor en el mundo para la preservación de la biodiversidad de aves migratorias, por lo que fue reconocido como patrimonio natural
mundial, por la Unesco, en 2019.
Para exponer sobre la relevancia de esta área, la ciudad construyó el Museo de los Humedales del Mar Amarillo en una antigua estación de tren, donde se
adecuaron salas de exposición que emplean tecnología de última generación para generar una experiencia inmersiva con hologramas, videos 3D, dioramas digitales con paisajes realísticos del ecosistema y la biodiversidad, incluyendo especies acuáticas, mamíferos y aves migratorias del área, a escala 1:1.
Una de las atracciones que más impresiona es un esqueleto real de una ballena, suspendido del techo del edificio de tres pisos.





REPOBLACIÓN DEL CIERVO DE MILÚ
Otra acción de la ciudad por el medioambiente es la reserva de ciervos de Milú, conocidos como ciervos del padre David, en Danfeng, donde se ha
protegido a más 8,000 ciervos.
Voceros de la reserva mencionaron que estos ciervos son originarios de China, pero debido a las rebeliones, la especie estuvo al borde de la extinción, hasta el punto que los últimos especímenes fueron exterminados en 1900.
Para restablecer la población, China desarrolló un plan exitoso en 1986, y recuperó a 39 ejemplares que se encontraban en Londres, Inglaterra, y los
instaló en la reserva de Milú, donde con la intervención humana se logró que la población se multiplicara, con el propósito de liberarlos luego a su hábitat natural. Hasta la fecha han sido liberados 3,000 ejemplares.
La reserva natural de los ciervos de Milú cubre un área de 300 kilómetros, con humedales y condiciones similares al ecosistema natural en China, el cual es visitado por muchos turistas que tienen la oportunidad de mirarlos de cerca, alimentarlos desde el vehículo, hasta aprender datos impresionantes.
Las condiciones del lugar han permitido obtener resultados importantes, como concentrar al 70 % de los ejemplares de esta especie a escala mundial y
la posibilidad de que en el futuro puedan ser liberados más en su ecosistema natural.
Debido al peligro de extinción al que sobrevivió esta especie, las leyes de China incluyen condenas severas contra la caza para cualquier propósito, con el precedente de una persona que fue condenada a más de cinco años de prisión por cazar a un ciervo de Milú para comerlo.











