El Salvador logró convertirse en uno de los países más seguros del mundo porque el Gobierno del presidente Nayib Bukele tomó la valiente decisión de combatir de manera frontal a las maras y a sus colaboradores. Tuvo, además, el respaldo político necesario para reforzar las leyes, depurar el Órgano Judicial y el ministerio público y aprobar los fondos y recursos necesarios para la Policía Nacional Civil (PNC) y la Fuerza Armada.
Esta estrategia integral ha dado resultados precisamente porque se ha mantenido constante y la guerra contra los criminales nunca se ha desmontado. Ayer, el Gobierno anunció que había lanzado un operativo de búsqueda en la colonia 10 de Octubre, en San Marcos, donde informes de inteligencia policial ubican a los remanentes de una estructura de pandilleros.
El Gobierno ha implementado un cerco de seguridad para extraer a los mareros que se esconden dentro de este centro urbano. El Plan Control Territorial garantiza el despliegue de las fuerzas de seguridad pública para enviar a prisión a los pandilleros y sus colaboradores, para entregarlos luego a los tribunales e iniciar así su juzgamiento y posterior encierro.
Con varias décadas de funcionar, las maras han tenido mucho tiempo para organizarse y elaborar intrincadas estrategias para movilizar su economía mafiosa. Los cabecillas de estas agrupaciones delincuenciales que huyeron del país para evitar la desarticulación de sus grupos han sido capturados por los gobiernos amigos y entregados a las autoridades para que sean enviados al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), donde sabemos que no significarán un riesgo para nadie.
Las autoridades saben que dentro del país todavía hay pandilleros. Algunos están escondidos, literalmente, para que la justicia no los encuentre. Poco a poco, y gracias a que la Policía y el Ejército no descansan, son encontrados, ubicados y entregados al sistema de justicia.
La clave en la estrategia de seguridad del Gobierno del presidente Bukele está en no bajar nunca la guardia. El régimen de excepción sigue vigente para tener las herramientas necesarias para perseguir a las maras.
La conquista de la paz y seguridad es una lucha que nunca acaba. El nuevo cerco de seguridad implementado es un recordatorio de que algunos criminales todavía no han sido detenidos. Pero, para los ciudadanos honrados y trabajadores, es una garantía de que el Gobierno no descansa para asegurar su bienestar. Por eso la guerra contra las pandillas tiene un enorme apoyo, porque ha demostrado su eficacia.






