En el 2016, luego de graduarse de arquitectura y no contar con un empleo, Bryan Cano (dedicado al diseño de interiores para hospedajes) decidió tener algo propio en el rubro turístico y de hospedaje en uno de los terrenos que tenía su padre agrónomo.
Su primera idea era tener una vía ecológica. Se imaginó tener cinco cabañas y ofrecer un ambiente diferente al hacer conciencia a las personas que lo tradicional salvadoreño merece la pena y que la naturaleza debe preservarse.
Hasta el momento, ha logrado construir tres cabañas ecológicas ubicadas en la ciudad de Dulce Nombre de María, departamento de Chalatenango.
Una a una las fue construyendo con intervalos de tiempo. Se sintió motivado a seguir cuando a las personas les gustaba una cabaña por el diseño y su comodidad.
Cada una tiene un nombre diferente, pero el proyecto ecoturístico se llama formalmente Jaraguah.
El nombre hace referencia a un material particular (zacate alto) que se utilizaba anteriormente para la elaboración de techos de casas, por lo que trataron de replicar ese sistema en las cabañas. El zacate Jaraguá es una especie de hierba gramínea.
«Mi papá residía en el cantón Bahía El Rosario, en Chalatenango. Él me había comentado que la mayoría de las casas eran de techo de zacate de Jaraguá porque las personas no tenían acceso a un techo de teja o algo diferente, por lo que ocupaban lo que era más abundante en la zona», explicó.
Para construir las cabañas, Cano ha mantenido el concepto y el sistema de construcción tradicional salvadoreño utilizando materiales e ideas de como antes se elaboraban las casas en los pueblos.
Todas cuentan con un diseño muy tropical, mezclando materiales como bambú, roble, teca, pino y el techo con zacate Jaraguá.
Cada uno de los artículos que se observan como decoración han sido elaborados por artesanos salvadoreños. Hay mecedoras, hamacas, columpios, canastos para decorar las lámparas y las puertas antiguas han sido restauradas.
Las tres cabañas tienen entradas independientes y en ellas se pueden alojar hasta cuatro personas. Todas tiene sala, camas, cocina, refrigerador y utensilios necesario para elaborar alimentos. Además, cada una tiene su propia piscina privada.
Una de las opciones que te brindan en el lugar, por si no deseas cocinar, es solicitar la comida a emprendedores de la zona.
En cada cabaña han dejado diversos menúes para que escojas tus platillos favoritos. Además, te ofrecen alimentos cosechados por agricultores locales, además de productos como quesadillas y café, entre otros.




Cuido al medio ambiente
Uno de los pilares fundamentales para Cano es cuidar el medio ambiente, por lo que su proyecto se ha ajustado a las características del terreno y no a la inversa, como suele suceder.
«Casi siempre se nos enseña una parte bien técnica en donde hace falta que se concientice la parte ambiental. Además, también se nos debería enseñar a utilizar materiales populares, es decir, los más convencional o fácil, pero nunca se nos reta diseñar con algo que no sea tan popular, que le da un valor estético diferente», dijo.
Recalcó que el agua de las cabañas es reutilizada para la jardinería, con el fin de cuidar el recurso ya que muchas zonas del país sufren escasez.
Cada una tiene su propia pila donde se va el agua jabonosa y por medio de gravedad hacen llegar el agua filtrada hasta los jardines. Por otro lado, la madera de pino es uno de los materiales principales con que se ha construido. Esta fue rescatada de otras estructuras para ser reutilizada dándole una segunda vida con un tratamiento adecuado. Entre un 20 % y 30 % de los materiales de cada cabaña han sido reciclados.


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TIPOS DE CABAÑAS

1. Cabaña Jaraguah. Se inauguró el 2017. Abajo está una sala, cocina sobre base de concreto, baño, ducha exterior, tina al aire libre y piscina. En la segunda planta hay una pequeña sala de estar y dos camas dobles. El costo es de $100 las 24 horas.

2. Cabaña Pangolera. Fue construida el 2019.El primer piso tiene una terraza con sala de estar, cocina sobre base de concreto, baño y ducha exterior, dormitorio y una pequeña piscina. En el segundo piso hay una pequeña sala y una cama doble. El precio es de $80 las 24 horas.

3. Cabaña Sorgo. En marzo de este año se inauguró. Abajo está la sala, el comedor, cocina sobre base de concreto, el dormitorio principal, baño, ducha al aire libre y piscina. En el segundo piso se encuentra un dormitorio pequeño. El costo es de $120 las 24 horas.







