Era 1983 cuando la joven de 15 años, Angélica María Figueroa, fue coronada reina del Carnaval de San Miguel en su edición 25, denominado Carnaval de Plata. Ella era la representante del barrio San Felipe y fue elegida de entre 20 señoritas.
Angélica ahora tiene 57 años, se dedica al rubro de la construcción, y guarda con celo la corona que le impusieron en el estadio Juan Francisco Barraza, así como la banda elaborada por las diestras manos de Luis Castillo, quien, gracias a su talento y creatividad, por años fue el encargado de confeccionar el ajuar para la virgen Reina de la Paz, patrona de San Miguel.
Cuenta que aún tiene presente el momento cuando un grupo de jóvenes del barrio llegó a su casa para solicitar el permiso de su mamá, la maestra María Angélica Rivera de Figueroa, quien avaló que participara y además la apoyó.
«Yo no podía hablar en público, ni bailar, los del comité me ayudaron en todo; mi mamá me preparaba los discursos, me enseñó qué decir, qué responder, y yo quizás por eso agarré madurez emocional para saber qué era lo que iba a decir, porque a veces yo me aprendía de memoria los discursos, pero después dejé de hacerlo porque no sale natural, así que empecé a hablar un poco en público», recuerda.
En aquella época, las señoritas que buscaban el título de reina del carnaval eran evaluadas por su belleza natural, los trajes eran menos elaborados y no contaban con el apoyo de equipos profesionales contratados exclusivamente para prepararlas en su presentación.
Poco a poco, los reinados han ido evolucionando al punto de volverse más sofisticados y onerosos.
«Estábamos como a dos días de la presentación, que antes era en el cine Gavidia, yo no tenía nada y era en traje típico. La niña Sofi, mamá de Carlos Hernández, un gran bailarín, me hizo un vestido de manta sencillo, pintado a mano, y un cincho típico; y en mis manos llevaba un cantarito y una vincha, eso fue todo», recuerda Angélica, sobre el momento de su primera presentación en público, previo al evento de coronación.
Con la sabiduría que da la vida entre el trabajo y las relaciones personales, la reina del Carnaval de Plata puede decir con certeza que la inteligencia, el carisma y la simpatía son llaves que abren puertas, incluso las exigentes evaluaciones de los jueces.

«Creo que quien participa en estos eventos, una de las cualidades que debe tener es ser simpático, alegre, sonreír, porque es la base. Hay niñas que pueden sonreír o que no pueden hablar nada y no combinan esas dos cosas, ni hablan ni sonríen», comenta Angelica.
«Una representante del carnaval debe saber expresarse, ser simpática, agradable, pero de forma natural; tener temas de conversación al hablar con jóvenes o personas mayores, conocer sobre la historia o acontecer del evento en el que participa», agregó.
Por obligaciones laborales en los últimos años dice que no ha disfrutado del gran carnaval de San Miguel, pero este año se ha encontrado presente en cada una de las actividades a las que ha sido invitada por la oficina de festejos.
«Veo bastante alegría, y el ambiente de seguridad que tenemos genera más confianza. Bueno, unos familiares vendrán al carnaval este año, y ya tenían muchos años de no venir para el carnaval; pero hoy que está más seguro quieren venir. Además, nos han dicho que nos van a dar una carroza a las reinas y la vamos a disfrutar», sonríe la exreina.
En tanto, la idea del alcalde Álex Torres de crear un museo de reinas no le parece descabellada, incluso está dispuesta a hacer alguna donación para el proyecto, aun cuando el nombre de museo no le termina de simpatizar.







