Desde el año 2000, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el síndrome de «Burnout» (SB) —también conocido como síndrome de desgaste profesional, síndrome de sobrecarga emocional, síndrome del quemado o síndrome de fatiga en el trabajo—, como un factor de riesgo laboral debido a la capacidad que tiene para afectar la calidad de vida, la salud mental e incluso poner en riesgo la vida del individuo que lo sufre.
Aunque este tipo de padecimiento ha existido desde hace años, fue hasta enero de 2022 que la OMS lo ingresó oficialmente a su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), y a partir de ese momento los países miembros deberán considerarlo una enfermedad profesional.
Pero, ¿en qué consiste el síndrome de degaste profesional? Según la psicóloga clínica Cindy Durán «es un tipo de agotamiento mental, emocional y físico, donde la persona puede presentar diferentes síntomas físicos, psicológicos y emocionales», además de ser «un estilo de vida que tiende a ser muy agitada, donde se genera una alta demanda, de acuerdo a las capacidades que se tienen, es decir, se saturan todas las capacidades y el cuerpo lo percibe por eso empieza a deteriorarse».
El síndrome de quemado es un proceso donde el trabajador poco a poco va perdiendo energía, optimismo o motivación hacia su trabajo. Generalmente, se puede englobar dentro de cuatro fases, la primera es el entusiasmo, la segunda el estancamiento, la tercera la frustración y por último se llega a la apatía.
Este tipo de condición no es especifico de una persona que tenga una profesión laboral, también puede afectar a quienes realicen un oficio o se encarguen de cuidar a un familiar, indica la experta.
«Cuando se tiene un familiar que está pasando por una enfermedad crónica y que necesita mucha atención, la persona que la está atendiendo puede agotarse porque no le queda tiempo para poder socializar, para poder compartir. Empieza a comer tarde, se desvela, no cubre la jornada de sueño, no se hidrata y hay falta de auto cuido», puntualiza.
Agrega que en el caso de las personas que tienen un trabajo profesional el síndrome de fatiga se comienza a observar cuando se dedica demasiadas horas al entorno laboral y se descuidan las necesidades fisiológicas como la alimentación o hidratarse. Además, aumenta la hormona del cortisol, se empiezan a padecer muchas enfermedades como dolor de cabeza, estómago, irritabilidad del colón, bruxismo, brotes de acné, entre otros.
Si todavía no se ha llegado a tener estos u otros síntomas asociados al Burnout, pero se tiene una alta demanda de trabajo, la psicóloga recomienda realizar una buena organización de tiempo, hacer pausas de descanso entre jornadas, realizar algún deporte, llevar una buena alimentación y compartir con familiares o amigos.
En el caso de que una persona se identifique o sospeche que padece de Burnout, es necesario que visite a un psicólogo o psiquiatra, ya que renunciar al trabajo que se tiene o buscar un nuevo empleo no es la solución.
Los especialistas ayudarán al paciente a encontrar una solución para que en un futuro no se repita.
La prevención como empresa
Aunque el principal encargado de evitar que el Burnout aparezca es el trabajador, la empresa también debe garantizar un ambiente laboral saludable y evaluar qué situaciones podrían generar estrés o ansiedad, para así tomar buscar las mejores medidas o acciones para disminuirlo.
Además, la empresa debe brindar las herramientas necesarias para que el trabajador realice sus actividades de manera adecuada y con las atribuciones acordes a su puesto laboral de manera que no haya sobrecarga y pueda cumplir con sus funciones dentro del horario de trabajo establecido.
SÍNDROME DE BURNOUT
Se caracteriza por:
• Disminución de energía
• Altos niveles de agotamiento
• Falta de interés o negativismo hacia el trabajo
• Reducción de la productividad laboral
• Problemas de comunicación con los jefes y compañeros
Síntomas:
• Sudoración, temblor corporal o tics nerviosos
• Pérdida del cabello o aparición de caspa
• Reducción del deseo sexual
• Irritabilidad y mal humor
• Obesidad o sobrepeso
• Menstruación irregular
• Insomnio
Causas:
• Trabajo bajo presión
• Sueldos bajos
• Pocos incentivos
• Carga laboral excesiva
• Malas relaciones laborales
• Migraña
• Gastritis
• Depresión
Consecuencias:
• Aumenta riesgo de consumo de alcohol, tabaco o drogas
• Alteración del sueño
• Bajas defensas
Cómo prevenirlo:
• Realizar actividad física
• Encontrar momentos de relajación
• Reactivar vínculos con la familia o amigos
• Evitar sobrecarga de trabajo







