Hace pocos días leí una frase que me parece digna de ser compartida: «A veces los malos ganan, y cuando eso pasa te sientes miserable al verlos salirse con la suya. Ese sentimiento de desagrado es el primer paso para asegurarte de que no vuelvan a ganar».
Los salvadoreños llevamos muchos años con el mal sabor de boca de sabernos engañados y manipulados por una clase política que terminó por convertirse en una fuerza oscura y distorsionada.
Verlos pasarse el poder de un partido a otro, sin que hubiera ningún cambio positivo y real para el pueblo, dejó muy claro que su interés nunca fueron las personas. Su interés era el dinero y el poder. Esos eran sus auténticos amos.
La figura del presidente Nayib Bukele y Nuevas Ideas ha sido determinante. Hemos devuelto a los salvadoreños certezas importantes: honestidad, trabajo duro, el valor de la vida humana por encima de cualquier cosa, pero, sobre todo, el deseo de hacer un cambio profundo en la realidad del país.
Con mi equipo de trabajo llevamos meses diseñando todos los proyectos que comenzaremos inmediatamente lleguemos a la alcaldía el 1.º de mayo. Hemos recorrido cuadra a cuadra la ciudad para priorizar las necesidades de los capitalinos, sobre todo cuando en los últimos tres años nuestra ciudad ha sufrido un abandono sistematizado.
Hemos unido fuerzas e ideas con otros alcaldes para trabajar de manera conjunta con el Gobierno Central y ser parte de la visión global de progreso y crecimiento que Nayib tiene para el país.
Vamos a convertir nuestras alcaldías en auténticos motores de desarrollo comunitario. Cambiaremos el rostro de El Salvador municipio a municipio.
Esa visión renovada que estamos impulsando es la que el pueblo estaba esperando desde hace mucho tiempo. Lo vemos claro en los resultados que las encuestas han arrojado desde el inicio. Tanto las casas encuestadoras de las universidades como las internacionales siempre nos han dado una enorme ventaja sobre nuestros adversarios.
La voluntad de los salvadoreños es clara. El presidente Nayib Bukele y Nuevas Ideas representan la oportunidad de un cambio necesario para El Salvador.
Por ello, estas próximas elecciones debemos salir a defender nuestro voto. Debemos asegurarnos de que el proceso electoral sea transparente. Los salvadoreños no daremos un solo paso atrás en la búsqueda de un mejor porvenir. Siempre caminaremos juntos hacia el futuro, cuidándonos los unos a los otros como la gran familia que somos.
Con esa visión renovada, el pueblo llegará este próximo 28 de febrero a las urnas de votación. Ya no votará por «el menos malo» o por el «ni modo». No. Hoy todos votaremos por funcionarios comprometidos con los intereses del pueblo.
Los mismos de siempre quieren detener a toda costa su salida de los escenarios políticos. Durante meses han inventado disparate tras disparate en torno a la figura del presidente y su gabinete de gobierno.
Y lo han hecho porque les aterroriza saber que el voto del pueblo los sacará del poder y tendrán que afrontar las consecuencias de sus actos.
Los malos no volverán a triunfar; se acabó su tiempo. En el nuevo El Salvador que estamos iniciando ya no hay cabida para los políticos corruptos.
El día de las elecciones será el pueblo el que ganará. El 28 de febrero los salvadoreños escribiremos el primer renglón de una nueva realidad.





