El presidente Nayib Bukele tiene un 90 % de aprobación en la última encuesta de la firma CID Gallup, que lo convierte en el mandatario con mayor respaldo en la historia del país.
Que la aprobación del presidente Bukele no haga sino aumentar (ganó el segundo mandato con el 85 % de los votos) es un reflejo de su exitosa política de seguridad pública. Al transformar a El Salvador en el país más seguro del hemisferio occidental ha demostrado efectividad y resultados, tomando en cuenta que con ARENA y el FMLN llegamos a ser la capital mundial de los asesinatos.
Hay un dato muy interesante sobre la aprobación del presidente (la más alta en sus dos gestiones) y el respaldo al trabajo en seguridad: hay opositores que, si bien no apoyan al presidente, sí reconocen su labor para pacificar al país y desarticular a las pandillas.
Del 4 % que no aprueba el trabajo en seguridad pública, hay un 2 % que lo rechaza y el otro 2 % no respondió o dijo no saber. Es decir, es muy marginal el porcentaje de la población que rechaza el trabajo del presidente Bukele en el tema de seguridad. Lo que el estudio no dice es si ese 2 % corresponde a los opositores más radicales o si se trata de los pandilleros.
Con el Plan Control Territorial y el régimen de excepción, más de 90,000 integrantes y colaboradores de las maras han sido detenidos, juzgados y enviados a prisión para que paguen por sus crímenes. Es decir, ese segmento de la población, que mantenía sometida a la inmensa mayoría del pueblo salvadoreño, es el que perdió la impunidad que ARENA y el FMLN les garantizaron por décadas.
Visto desde ese punto de vista, comparten con ARENA y el FMLN su oposición con el Gobierno, porque con el presidente Bukele perdieron todos sus privilegios y el poder que habían acumulado a fuerza de violencia, terror y crímenes.
Esas tres organizaciones, los dos partidos y las maras, son los únicos que no están de acuerdo con el rumbo que lleva el país. Para el pueblo salvadoreño, la nación que está emergiendo con el proceso de cambios impulsados por el presidente Bukele significa la oportunidad de llegar al desarrollo económico y la prosperidad.
El sentimiento común entre los salvadoreños es de un inmenso orgullo de ser parte de la historia, además del compromiso por mantener las conquistas.






