La Comisión de Futuros y Valores de Hong Kong (SFC, por sus siglas en inglés) autorizó el pasado lunes a los gestores de activos China Asset Management y Harvest Global Investment a emitir sus propios ETF (fondos cotizados en la bolsa) al contado de bitcóin, instrumentos similares a los que aprobó la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) en Estados Unidos en enero.
Esta aprobación inicial significa que la SFC da luz verde al lanzamiento de los ETF tras haber revisado su estructura, estrategia de inversión y cumplimiento normativo; sin embargo, la decisión aún no es final y los aplicantes deben satisfacer requisitos regulatorios e introducir documentación antes de que el trading esté disponible en la bolsa de Hong Kong, informó el medio especializado criptonoticias.
Además, el regulador chino aprobó la existencia de un fondo atado a la criptomoneda Ethereum, con lo que se adelanta a la SEC que tiene hasta el 23 de mayo para tomar una decisión respecto a la aplicación de la empresa VanEck.
Expertos como Samson Mow, CEO de JAN3, proyectan que estos nuevos productos impulsarán aún más la cotización de bitcóin, ya que parte del alza de los últimos meses se debió justamente a la demanda institucional con los ETF estadounidenses.
Según las cifras de BitcoinTreasuries.net, el ETF de Grayscale ya acumula 314,000 bitcoines, mientras que BlackRock y Fidelity cuentan con 271,000 bitcoines y 151,000 bitcoines respectivamente, cifras que demuestran la fuerte subida en la demanda.
Ahora, tal como ocurrió en el país norteamericano, inversionistas chinos tendrán la oportunidad de apostar por la criptomoneda con un instrumento que se cotiza en la bolsa tradicional.
¿Cómo funcionan los ETF de bitcóin?
Los ETF al contado son un fondo que reúne valores asociados al universo del bitcóin, y cuyo rendimiento está por lo tanto vinculado a la evolución de esta criptomoneda. Esto permite a los inversores tratar de beneficiarse de la criptodivisa sin comprarla directamente.
En la práctica, los interesados llevan su capital en moneda fiduciaria a las empresas dueñas de los fondos, estas compran el bitcóin y otorgan una serie de acciones a los inversionistas que equivalen a la tenencia del criptoactivo. El fondo seguirá el rumbo de bitcóin, pero las personas o compañías no habrán invertido directamente en el activo digital.







