El Gobierno del presidente Nayib Bukele anunció este lunes los planes para construir dos plantas geotérmicas en Chinameca, en el departamento de San Miguel, y en San Vicente, que en conjunto inyectarán 30 megavatios por hora a la red eléctrica nacional cuando entren en operaciones.
El anuncio se da en el marco de la política de generación de energías limpias y renovables que ha impulsado el Gobierno del presidente Bukele.
La energía geotérmica, conocida también como «oro blanco» por su valor estratégico, es una bendición para El Salvador porque permite generar electricidad con muy pocos recursos y en armonía con el medioambiente, ya que no provoca emisiones de carbono, como sucede con las plantas termoeléctricas que consumen combustibles fósiles.
La generación geotérmica representa en la actualidad el 25 % de la matriz energética nacional. En conjunto, la generación hidroeléctrica y la geotérmica permiten beneficiar a más de 2 millones de personas.
Pero no solo se trata de generación eléctrica. El Gobierno del presidente Bukele también incentiva la inversión privada, por lo que este proyecto se ejecuta con el modelo Construye, Opera y Transfiere (BOT, por sus siglas en inglés), un proceso legal amparado por la legislación vigente y en el que participan varias empresas internacionales con mucha experiencia en geotermia.
Los participantes son Abioma, una compañía de origen francés; InterEnergy, un consorcio inglés-panameño, y DEREN-GEODESA, un consorcio mexicano.
Abioma tiene experiencia en 25 proyectos de generación solar, geotérmica y biomasa desarrollados alrededor del mundo. Asimismo, InterEnergy tiene una capacidad instalada de dos gigavatios en Latinoamérica y el Caribe, en tanto que DEREN-GEODESA opera una planta geotérmica privada en el estado de Nayarit, México.
Las empresas se sometieron a un concurso transparente que constó de cuatro fases: legal, financiera, técnico-operativa y entrega de la oferta de precio final, que se realizó este lunes.
Es importante recalcar que el país mantiene control y propiedad de la fuente de generación energética y que las empresas que participan en el desarrollo de las plantas no se quedarán con los recursos nacionales, como intentaron hacer los gobiernos de ARENA y del FMLN con un conglomerado europeo, a pesar de todos los señalamientos de pérdida de soberanía y menoscabo de los intereses públicos de la nación.
La ampliación de la capacidad de generación energética de El Salvador dará otro impulso al despegue económico, porque permitirá un mejor acceso a la electricidad, lo cual es vital para la producción industrial para brindar servicios y dinamizar el comercio.





