Hace unos días concluyó la primera fase de las negociaciones entre el Gobierno de El Salvador y la República Popular China para la aprobación de un tratado de libre comercio (TLC) entre ambas naciones.
De acuerdo con el Ministerio de Economía, ya se lograron avances en siete puntos con el gigante asiático, con el que este año se cumplen seis años de haber iniciado relaciones diplomáticas.
China, en estos momentos, es la segunda economía del mundo y avanza tan rápidamente que, de acuerdo con diversos analistas económicos, en pocos años se convertirá en la primera potencia económica mundial.
Por ello las negociaciones de un TLC adquieren mayor importancia, porque, por un lado, los productores salvadoreños tendrán acceso a uno de los mercados más grandes del planeta, y, por otro, también tendremos vía libre para millones de productos chinos.
Este segundo punto adquiere una gran importancia, ya que puede significar ahorros importantes para los consumidores salvadoreños. Un gran ejemplo de ello son los vehículos eléctricos, un segmento en el que las compañías chinas lideran globalmente (BYD, de hecho, construye y vende más carros eléctricos que Tesla, compañía de Elon Musk). Con las disposiciones actuales se paga un 25 % de aranceles por importar estos vehículos de nuevas energías no contaminantes.
No obstante, también es parte de lo que el Gobierno del presidente Nayib Bukele dedica mucho interés, porque se debe proteger a la industria nacional de la llegada masiva de productos que podrían hacer quebrar empresas que generan millares de puestos de trabajo.
De acuerdo con el Ministerio de Economía, la misión salvadoreña —liderada por el jefe de negociaciones, Raymond Villalta, e integrada por la directora de tratados comerciales del Ministerio de Economía, Margarita Ortiz; el superintendente de Operaciones Mercantiles, Josué Merlos; y la directora ejecutiva del Organismo de Mejora Regulatoria, Mariana Gómez— logró avances en siete rubros.
Se destacan, entonces, avances en materia de protección de la propiedad intelectual, acceso y distribución de productos salvadoreños en el mercado chino, facilitación del comercio entre ambos países, economía digital para la promoción del «e-commerce», reconocimiento y apoyo a las pymes y cooperación para el fortalecimiento de las capacidades económicas.
La República Popular China ha demostrado ser un importante aliado de El Salvador y con el Gobierno del presidente Bukele impulsa importantes proyectos, desde la donación de la Biblioteca Nacional de El Salvador (Binaes), pasando por otros muchos otros programas.







