Haber sido beneficiario del Programa de Movilidad Laboral de Cancillería, con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID), contribuyó a que Ricardo Coto, de 41 años, saldara sus deudas y reuniera el capital para comprar un terreno donde tendrá plantaciones de cítricos en San Juan Opico, La Libertad.
Coto formó parte de un contingente de salvadoreños que a finales de junio se incorporó a las jornadas laborales de la empresa de mariscos Trident Seafoods, en Alaska, Estados Unidos. Durante seis semanas trabajó entre 16 a 8 horas diarias en el almacenamiento de salmón y recuerda que compartió con más de 80 compatriotas que se desempeñaban en diferentes áreas.
La contratación también incluyó el transporte, alojamiento y comida.

«Me parece una de las mejores maneras para apoyar a los salvadoreños», dijo el beneficiario, quien recomendó a la población a inscribirse al programa para aprovechar las oportunidades en el exterior y viajar de manera regular sin exponerse al peligro.
«Es una bendición poder regresar al país para ver a nuestra familias. Mis compañeros venían contentos porque aparte de la contribución económica, es muy satisfactorio el trabajo. Dejamos las puertas abiertas en la empresa y tenemos la esperanza de volver», manifestó a «Diario El Salvador».
A criterio de Coto, Trident Seafoods quedó satisfecho con la mano de obra salvadoreña, pues destacaron el buen desempeño con la superación de las metas en cada jornada.

Otra de las experiencias que disfrutó fue que trabajadores de Guatemala, México y República Dominicana siempre hacían comentarios positivos sobre el labor del presidente Nayib Bukele, lo que hacía representar con orgullo a El Salvador.
Coto agradeció las capacitaciones de reintegración que la Cancillería desarrolló esta semana, en donde los orientan para futuros negocios y otros trámites.
Ser bilingüe le abrió más oportunidades
El programa de Movilidad Laboral abrió un nuevo camino a la salvadoreña Yuriko Abigail Ayala, de 33 años, quien desde el año pasado adquirió experiencia en el servicio de atención al cliente al ser contratada en un crucero y dos hoteles en Estados Unidos. Una de sus fortalezas es ser bilingüe y actualmente trabaja en The Lodge at Woodloch, en Pensilvania.«El programa me cambió la vida porque ahora puedo pensar en tener nuestro propio proyecto junto a mi esposo y comprar una casa», dijo la originaria de barrio San Jacinto, en San Salvador. Ayala se mantiene en EE. UU. con la visa H-2B.









