La semana pasada, la Asamblea Legislativa aprobó la Ley Especial de Beneficios y Protección para la Diáspora, la cual contiene una serie de incentivos para que los salvadoreños residentes en otros países regresen voluntariamente a su patria.
Por primera vez en la historia, un Gobierno trabaja eficazmente para que sus ciudadanos retornen a un país que ahora es ejemplo para otras naciones.
Antes de esto, la única realidad que los salvadoreños enfrentaban en otras naciones era un retorno forzado, y las únicas leyes vigentes eran exclusivamente para atender esta situación. Deportaciones masivas en los años noventa del siglo pasado —bajo los gobiernos demócratas de Estados Unidos— propiciaron el germen de lo que se convirtió en el mayor problema de El Salvador: las pandillas.
Las maras provocaron también otro éxodo de personas que huían de la violencia. Durante las administraciones de ARENA y del FMLN la gente huyó por la falta de oportunidades económicas y de la inseguridad.
El presidente Nayib Bukele ha transformado estas condiciones. Ahora con la desarticulación de las pandillas, el país tiene la oportunidad de crecer y desarrollarse, creando oportunidades e incluso un nuevo fenómeno, que es el de extranjeros buscando radicar en el país.
Ahora que muchos salvadoreños quieren regresar a su país, el Gobierno promueve está nueva ley que se convierte en la mejor bienvenida para la diáspora.
Entre los beneficios se encuentra el menaje de casa, es decir, la exención de impuestos (hasta por $100,000 por grupo familiar) para que traigan muebles y enseres del hogar.
También queda libre de impuestos la introducción de dos vehículos livianos, que también se exoneran del costo de la primera matrícula.
La ley le permite a la diáspora ingresar maquinaria e implementos que utilice para el desarrollo de su trabajo o actividades económicas, respondiendo así a otro de los propósitos de la normativa: promover el codesarrollo mediante mecanismos para atraer las inversiones y fortalecer los vínculos con los municipios de origen.
Del mismo modo, la nueva legislación promueve las inversiones de la diáspora a través de mecanismos financieros accesibles.
La Agencia de Promoción de Inversiones y Exportaciones de El Salvador (Invest) y los ministerios de Relaciones Exteriores y de Economía crearán programas y proyectos conjuntos que fomenten las inversiones de la diáspora. También se facilitarán las operaciones remotas para invertir en las bolsas o a través de gestoras de fondos de inversión.





