Nayib Bukele, presidente de la república, aseguró que El Salvador ya no está aferrado a «recetas» impuestas por el bipartidismo que no dieron solución a los problemas de los salvadoreños, sino que ahora, a partir de 2019, prevalece «el modelo salvadoreño».
«Durante años aplicamos recetas internacionales, manuales interminables, millones de dólares en préstamos y supuestas ayudas, y todo fracasó. Se nos dijo incluso que la inseguridad que vivíamos era un mal necesario, que los salvadoreños teníamos que vivir durante generaciones con ese mal, pero cuando decidimos aplicar nuestra propia receta todo cambió», dijo el mandatario en su discurso del Día de la Independencia, el lunes anterior.
Para el politólogo Óscar Peñate, «las recetas de ARENA y FMLN tuvieron a su base el objetivo principal de robar y la corrupción». Este bipartidismo gobernó de 1989 a 2019.
«La primera fórmula de su recetario era cogobernar con los mareros, tener vínculos con el crimen organizado y con el narcotráfico, es decir, ARENA y el FMLN eran parte de las estructuras criminales», expresó el politólogo.
En marzo de 2012, el primer Gobierno del FMLN entabló una tregua con las pandillas; investigaciones posteriores de la Fiscalía determinaron que dirigentes del partido ARENA también negociaron con los criminales.
«Creaban la ilusión de resolver problemas de la realidad nacional; obviamente, no eran para solucionarlos, sino para engañar a la población, primero porque era demagogia y segundo, estos partidos tradicionales eran parte fundamental del problema», indicó el politólogo.
El sociólogo Mauricio Rodríguez recordó que, en el ramo de la educación, el bipartidismo también impuso «recetas» con modelos educativos que importó de Chile, España y Colombia, que tampoco funcionaron. «Ninguna receta se adecuó a la verdadera realidad educativa de El Salvador. El bipartidismo nos tuvo sumergidos en el abandono y eso propició, en gran medida, que El Salvador no se desarrollara», indicó Rodríguez.
René Martínez, también sociólogo, coincidió en que las medidas y decisiones tomadas por el bipartidismo tampoco funcionaron para llevar al país al desarrollo social y progreso económico. «Esas recetas fueron impuestas por esos partidos para que el deterioro cultural y moral del pueblo hiciera juego con la situación de violencia social y corrupción que fomentaron, y de la cual se beneficiaron por décadas», expresó.
Exfuncionarios de los gobiernos de ARENA y el FMLN enfrentan procesos penales por delitos vinculados con la corrupción, como enriquecimiento ilícito. Los académicos Rafael Góchez y Nelson Flores coincidieron en que, a partir de 2019, la realidad de El Salvador cambió con el triunfo en las urnas de Nayib Bukele.
El mandatario inició el combate contra las pandillas con el Plan Control Territorial (PCT) y luego con el régimen de excepción. El año pasado anunció la apuesta por el despegue económico durante su segunda gestión.
«Hoy, frente a las políticas de seguridad que han permitido controlar y erradicar a las pandillas surgen voces que insisten en que el problema debió resolverse aplicando los mismos moldes y esquemas que lo originaron, lo cual es un contrasentido», indicó Góchez.







