Para la República Popular China el desarrollo de los países de América Latina es ahora más independiente, a la vez que se eleva el nivel de integración regional, el cual la nación asiática continuará apoyando «firmemente», señaló Qiu Xiaoqi, representante especial de China para América Latina y el Caribe.
Bajo esta visión de los países latinoamericanos, la relación con China está fundamentada en el respeto y beneficio recíproco. Qiu, quien también es vicepresidente de la Asociación de Diplomacia Pública de China, sostuvo una cercana charla con periodistas latinos, ante quienes reiteró que hay temas multilaterales de interés.
El espíritu de la cooperación que China ofrece está muy alejado de ser la «amenaza» que pinta la prensa de Estados Unidos, dijo Qiu, que ha viajado a varios países latinos en su carrera. La versión «real y objetiva» es que Beijing «es un socio indispensable, lo que busca no es una hegemonía ni una prepotencia», sino un «futuro compartido».
«Debemos tomar rienda con firmeza de nuestro propio destino, no dejar que otros países dominen este destino. China quiere trabajar con América Latina para rechazar juntos la mentalidad de guerra fría, las intromisiones, las coacciones, las sanciones. Apoyamos con firmeza a los países de esta región para consolidar la paz, la solidaridad y reforzar la relación bilateral para el sur global», añadió.
El círculo de amistad entre China y la región crece. En 2023 el comercio entre América Latina y el Caribe alcanzó los $489 mil 400 millones, y es el principal socio comercial de Brasil, Chile, Perú y Uruguay. Además, diversos países latinos exportan sus productos a China, y es la tercera fuente de inversiones en la región. «Ambas partes están en colaboración rigurosa en economía verde e innovación digital», subrayó Qiu.
Dentro de esta nueva era de extensas relaciones de amistad y cooperación, Qiu también enumeró que la inversión china llegó a El Salvador con la construcción de la Biblioteca Nacional, uno de los proyectos que «han desempeñado un papel muy importante para dar una resolución a los temas que enfrenta el desarrollo socioeconómico a nivel local».
«En los últimos años, algunos países querían decir que China es una amenaza. Querían dramatizar y lanzar pronósticos negativos. El desarrollo de China es una oportunidad en lugar de una amenaza. [Los objetivos de estos países] no son más que reprimir a China, causando la consecuencia directa de perder oportunidades a largo plazo», declaró Qiu.
El espíritu chino es crear «una fuerza pacífica», a través de la consulta y el diálogo, distinguiéndose cómo una potencia que rechaza la injerencia en los asuntos internos. «Todas las cosas crecen sin dañarse», acotó el representante especial.







