La Fiscalía General de la República emitió órdenes de captura contra 15 antiguos empleados de Casa Presidencial y del Estado Mayor Presidencial durante la administración del dirigente del FMLN Salvador Sánchez Cerén por su participación en el desvío de $183.8 millones de los fondos públicos.
Las investigaciones demostraron que el Gobierno de Sánchez Cerén utilizó los mismos mecanismos que el también efemelenista Mauricio Funes y el arenero Antonio Saca para sustraer fondos de la partida de gastos reservados de la presidencia, lo que antiguamente se conocía como «partida secreta». Es decir que emitieron cheques con fondos de la cuenta institucional que se depositaban en cuentas bancarias no autorizadas por la Dirección General de Tesorería del Ministerio de Hacienda y que pertenecían a particulares. Posteriormente, el dinero fue desviado hacia otras cuentas desde las que se les dio un uso arbitrario.
Las investigaciones fiscales detallan que más de $152 millones fueron retirados en efectivo por la red; en tanto que el resto se utilizó para pagar supuestos servicios a proveedores que no mantenían relación comercial con la presidencia.
Con el mismo mecanismo corrupto, Antonio Saca, el cuarto presidente de ARENA, sustrajo $301 millones. Su sucesor, Mauricio Funes, del FMLN, está acusado de retirar, con el mismo método, más de $351 millones.
Las autoridades investigan cómo también en la administración de Sánchez Cerén se utilizó el mismo mecanismo que Francisco Flores, de ARENA, empleó para extraer el dinero donado por Taiwán para supuestas obras sociales, pero que la evidencia, aquí y en otros países, demuestra que era un pago a los políticos por el respaldo diplomático. Hay evidencia de que el efemelenista extrajo $3.9 millones de esos fondos y los dirigió hacia cuentas particulares, al igual que Flores lo hizo para financiar la campaña presidencial de Saca al desviar dinero taiwanés hacia cuentas bancarias de ARENA en el extranjero.
Estos movimientos sucios demuestran cómo, en el fondo y a pesar de sus poses públicas de diferencias irreconciliables, ARENA y el FMLN comparten la misma genética corrupta. Aunque mantenían discursos políticos cargados de ideas relacionadas con la justicia social y el bienestar colectivo, en realidad usaron el poder únicamente para beneficio personal y enriquecerse.
Los cabecillas de las organizaciones criminales huyeron del país para evadir la cárcel, pero cargan sobre sus hombros el escarnio popular porque el pueblo jamás olvidará la manera tan chocante en la que saquearon las arcas del Estado y mantuvieron en la miseria a los hospitales y las escuelas.
Sin la perniciosa influencia de ARENA y del FMLN en el sistema judicial ahora existe una verdadera esperanza de que se haga justicia contra los saqueadores.






