Productos elaborados por manos salvadoreñas, el aroma y sabor del café de El Salvador, pinturas y fotografías, entre otros, son parte de las opciones que el público japones logró disfrutar en el Festival «Artober», que se lleva a cabo, desde el 10 de octubre, en Tokio.
En dicho espacio se contó con un día dedicado exclusivamente a El Salvador, momento que contribuyó a estrechar los vínculos de amistad entre ambos pueblos, y que sirvió para mostrar lo mejor del país en la nación asiática.
Imágenes del Centro Histórico de San Salvador, fotografías de David Alfaro, pinturas del artista Fredy Solan, artículos de moda artesanal creados por el taller de Lula Mena son parte de los productos que se tuvieron en exhibición.
La gastronomía salvadoreña también estuvo presente. En la sección culinaria, hubo una degustación de platillos locales preparados por Dina Cardoza, una chef salvadoreña residente en Japón, donde no faltaron las pupusas, mismas que fueron acompañadas por el tradicional café de El Salvador, servido por la cafetería japonesa Coyote, un proyecto que comercializa exclusivamente esta bebida en ese destino, y que se ha convertido en una empresa amiga del país.
«Me impresiona como un país tan pequeño tiene mucho que ofrecer. Gracias por esta experiencia, sentí que viajé a El Salvador por un momento cuando probé la comida y el café», expresó uno de los visitantes.
La participación en este espacio fue coordinada por la embajada salvadoreña en Japón, como parte de los esfuerzos para promover lo que la nación ofrece al mundo.






