Las personas mayores suelen ver cambios en su ciclo de sueño. Ellos tienen un sueño más ligero y menos profundo que los jóvenes.

A medida que se avanza en la edad se producen muchos más cambios, los que podrían causar insomnio o evitar que se tenga un sueño reparador. Ambos casos entran a la categoría de trastornos del sueño.

«En los adultos mayores, lamentablemente, es una las enfermedades más comunes que existen y que más complicaciones genera en su calidad de vida», expresó la geriatra y gerontóloga de la Clínica del Adulto Mayor, Evelyn Henríquez.

De acuerdo con la especialista, algunos de los trastornos más comunes son el insomnio, la apnea del sueño, el síndrome de las piernas inquietas y el trastorno del ritmo circadiano.

«El insomnio lo pueden provocar factores como el estrés, la ansiedad o ciertos medicamentos. La apnea del sueño es cuando hay interrupciones breves y repetitivas de la respiración durante el reposo. También se da el síndrome de las piernas inquietas que provocan una sensación desagradable que genera el impulso de moverlas. Otro de los más frecuentes es el ritmo circadiano que es cuando hay una alteración en el reloj biológico que regula el sueño y la vigilia», detalló.

En cuanto al trastorno del ritmo circadiano sostuvo que se presenta en los adultos mayores que padecen enfermedades como el Alzheimer o algunos tipos de deterioro cognitivo y demencias. Además, puede presentarse entre quienes tuvieron una etapa laboral nocturna. 

Otras causas por las que se puede experimentar un trastorno del sueño se relaciona con los cambios fisiológicos y psicológicos, enfermedades crónicas (artritis, cardiacas y diabetes), así como la disminución de la actividad física (sedentarismo) y problemas en la alimentación.

«En el envejecimiento se da un cambio en la arquitectura del sueño lo cual hace que se reduzca la cantidad del sueño profundo y un aumento en que la persona se despierte a cada rato por la noche. También se puede dar la incontinencia urinaria, en especial porque los adultos mayores se rehúsan a usar pampers. Además, inciden las enfermedades de la próstata, los medicamentos, la depresión y la ansiedad», agregó.

Si un adulto mayor padece algún trastorno de sueño, lo mejor es que lo atienda un neurólogo que se especializa en evaluar cada uno de los casos.

La cita con el neurólogo inicia, generalmente, con una entrevista o cuestionario, que permite al especialista crear un diario del sueño donde se colocan detalles como patrones de sueño, horarios y hábitos.

 A lo anterior se puede sumar pruebas de laboratorio, las cuales permiten analizar a cada paciente en relación a sus episodios de sueño.

«Las pruebas que se realizan son la polisomnografía donde se registran diferentes funciones fisiológicas como la actividad cerebral y muscular, la respiración, la frecuencia cardiaca, los movimientos oculares y otros. Otra de las pruebas es la poligrafía respiratoria en el hogar, que es muy similar a la polisomnografía. Esta se centra en la monitorización de la respiración y es para diagnosticar problemas respiratorios durante el sueño como la apnea obstructiva. Además, se puede realizar la actigrafía donde se evalúa los patrones de actividad y la exposición a la luz. Eso permite ver los ritmos circadianos», detalló Henríquez.

¿Qué hacer?

Los trastornos del sueño se pueden evitar creando rutina, es decir, que la persona debe dormir y despertar todos los días a la misma hora, construir un espacio propicio para el sueño (en la habitación es recomendable no tener televisión), que haya una temperatura agradable y libre de ruido. Además, no se deben ingerir estimulantes antes de dormir como la cafeína, nicotina o azúcares. La actividad física debe ser en el día y no en la noche.

Si al adulto mayor le gusta ver televisión o algún otro dispositivo de pantalla azul, este debe evitarse una hora antes de dormir porque puede afectar la producción de la melatonina (hormona que produce el sueño). «A mis pacientes siempre les recomiendo que tomen el sol entre las 9 y 10 de la mañana, eso ayuda a la producción de melatonina. Los mayores deben de evitar las siestas y si no se pueden evitar, no debe dormir más de 30 minutos», dijo.

Frente a la interrogante ¿si los adultos mayores deben tomar medicamento para conciliar el sueño? La geriatra y gerontóloga afirma que solo se receta al paciente que tras una mala noche se ve afectado en sus actividades cotidianas, es decir, que durante el día pasa de mal humor, si presenta enfermedades cardiovasculares, depresión o se le detona un trastorno de ansiedad.

Antes de indicar medicamentos, la especialista debe identificar qué es lo que está ocasionando que el paciente no duerma para así dejar la dosis y los fármacos adecuados, de tal manera que no ocasionen otros problemas en la salud o hasta enfermedades graves.


RECOMENDACIONES ANTES DE IR A DORMIR

Según los expertos, para tener una noche con sueño de calidad se sugiere que los adultos mayores ingieran agua en abundancia hasta las 4 la tarde. Después de esa hora solo se recomienda porciones de agua solo para los medicamentos, de 30 a 50 ml.

En cuanto a la alimentación, en la cena se pude consumir productos ricos en triptófanos que es un aminoácido precursor de la serotonina y se convierte en melatonina. Algunos alimentos que lo contienen son el pollo, el pavo, el plátano y productos lácteos.


ATENCIÓN INTEGRAL

Puedes visitar la clínica de la geriatra Evelyn Galdámez ubicada en la 39.ª avenida sur, calle Monserrat, colonia Monserrat, 205, San Salvador.

Los horarios de atención son de lunes a viernes de 8 de la mañana a 5 de la tarde y los sábados de 8 de la mañana a 12 del mediodía. Puede agendar cita al 7179-2394. En redes la encuentra como Clínica Adulto Mayor El Salvador.

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