Las detenciones por cruzar irregularmente la frontera sudoeste entre Estados Unidos y México descendieron un 29 % entre mayo y junio de 2024. En un año electoral, en el que el presidente Joe Biden pende de un hilo por poner en duda su estabilidad y salud mental, los resultados en el tema migratorio representan un éxito en la aplicación de sus medidas en la frontera.
Las estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, en inglés) indican que en mayo hubo 117,901 aprehensiones, mientras que en junio bajaron a 83,536, haciendo una diferencia de 34,365 encuentros.
En mayo, la administración informó sobre una nueva norma con la intención de acelerar la negación de asilo a los migrantes que representen un peligro para «la seguridad nacional o pública», y en lugar de esperar meses o años en el proceso, esto permitiría hacerlo en cuestión de días.
Luego, en junio, el Gobierno estableció cerrar la frontera a los migrantes que pidieran asilo cuando los cruces irregulares excedieran los 2,500 diarios por siete días, con la promesa de abrirla cuando disminuyeran a 1,500 diarios por siete días.






