El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT) mantiene una fuerte apuesta por la intervención en infraestructura de centros educativos a escala nacional, apegada a los estándares de la reforma Mi Nueva Escuela.
«La infraestructura educativa es un factor crucial para garantizar la continuidad de la educación y reducir la brecha de sobrevivencia educativa», aseveró recientemente el viceministro de Educación, Édgar Alvarenga, a la comisión de niñez e integración social.

El funcionario fue invitado al estudio de la moción para reformar las Disposiciones especiales transitorias para la inversión de la infraestructura de centros educativos, con el propósito de acelerar los trámites para intervenir 280 escuelas, de los cuales para 101 se encuentran en licitación; 94 en formulación y 85 en ejecución.
Según explicó Alvarenga, en la megainversión juegan un papel importante las multilaterales, las cuales brindan el financiamiento.
Actualmente, el ministerio tiene un préstamo con el Banco Mundial por $127.9 millones que financia el Programa crecer y aprender juntos: desarrollo integral de la primera infancia, que incluye la remodelación de 77 centros educativos, distribuídos en cinco grupos. De esos fondos, $114.8 millones son para ejecutar la obra; $5.1 millones para mobiliario y $7.9 millones para supervisión.

«La mayoría son para mejoramiento de centros educativos. Queremos dejar infraestructuras adecuadas, no son intervenciones desde cero, pero que requieren de trámites y permisos», explicó el viceministro.
Con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) hay otro préstamo por $183.9 millones, que financia el Programa Mi Nueva Escuela, que intervendrá 131 escuelas en todo el territorio.
Están distribuidos de forma que $93.5 millones son para diseño y construcción, $71 millones para construcción de escuelas, $9 millones para supervisión y $9 millones para el mobiliario.







