Una de las herencias más nefastas de la administración de ARENA-FMLN fue el abandono de la educación y el desprecio por los valores y las conductas cívicas.
Durante décadas, los niños recibieron una pobre, o nula, formación académica y en su afán por imponer agendas internacionales desmontaron la educación cívica y el cultivo de los valores tradicionales y de aquellos que nos convierten en salvadoreños.
Más preocupados en saquear el Estado y en enriquecerse, los políticos de la corrupta y decadente vieja guardia descuidaron la formación y la educación de la niñez.
El conflicto armado destruyó la cohesión social y a muchos les eliminó el respeto por la vida y la dignidad de las otras personas. Los niños que así fueron criados no tuvieron después ningún inconveniente para incorporarse a los grupos delincuenciales, en los que mostraron, como pandilleros sin corazón, los niveles de barbarie más bajos y oscuros a los que puede llegar el ser humano.
Pasamos de una guerra civil por más de una década a un período que incluso fue más sangriento: la guerra de las pandillas, con miles de víctimas más que las del conflicto armado.
Fue el presidente Nayib Bukele el que logró superar estos conflictos y conquistar la verdadera paz. Para ello fue necesario enviar a prisión a más de 80,000 integrantes y colaboradores de los grupos criminales, tal era la gravedad de la situación.
Todo esto se pudo haber evitado si a partir de los años noventa los gobiernos de ARENA-FMLN hubiesen apostado por la educación de los más jóvenes y por recuperar los valores y las buenas costumbres.
Ahora hay tantas personas en las cárceles precisamente porque la sociedad en crisis que crearon ARENA y el FMLN no las formó en valores y decidieron que asesinar, extorsionar y cometer cualquier otro crimen horrendo era mejor que trabajar, ser productivos y respetar al prójimo.
El Gobierno del presidente Bukele ha impulsado una profunda transformación en el sistema educativo, invirtiendo como nunca en la infraestructura, la tecnología, el desarrollo de herramientas digitales y en oportunidades.
«Si logramos construir ese país donde los niños tengan oportunidades, buena educación, donde puedan cumplir sus sueños, no tendremos un país que necesite hacer una guerra contra las pandillas para recuperar la paz, porque vamos a mantener nuestra paz. Y para eso hay escuelas nuevas, computadoras y tabletas para todos los estudiantes, disciplina, mejores currículos educativos, mejor material educativo y becas para todos los jóvenes», explicó el presidente Bukele.
Se trata de una tarea gigantesca, pero que se aborda con el mismo entusiasmo y entereza con el que se logró conquistar la paz.






