Resulta curioso cómo el FMLN se opone al proyecto Dos Escuelas por Día, lanzado por el Gobierno del presidente Nayib Bukele.
«Primero, no pudimos cumplir las tres escuelas, hoy dos. ¿Qué significa eso?: fracaso. Esa es la palabra contundente, fracaso», dijo Manuel Flores, secretario general del FMLN durante su conferencia de los lunes.
Sin embargo, nada mencionó sobre el estado en el que los dos gobiernos de su partido dejaron las escuelas. Muchos centros educativos solo fueron cascarones construidos con láminas y cuartones, con pisos de tierra, letrinas —en el mejor de los casos—, y sin energía eléctrica.
Además, estaban en terrenos que ni siquiera eran del Estado, por lo que el Gobierno del presidente Bukele ha hecho un esfuerzo muy significativo para proceder a la compra o donación de estos inmuebles.
¿Y qué se puede decir de las tabletas y laptops que la administración del prófugo Salvador Sánchez Cerén entregó y luego exigió la devolución a los alumnos? Eran equipos de muy baja calidad, con muy poca capacidad, y fueron la tapadera de grandes actos de corrupción.
Pero volviendo a las escuelas y al proyecto que lanzó el presidente Bukele hace unos días. Se trata de grandes intervenciones en centros educativos, muchas veces incluyen la construcción completa, con nuevas aulas, modernas, y espacios adecuados para actividades al aire libre y juegos.
De acuerdo con el secretario general del FMLN, el Gobierno del presidente Bukele solo ha hecho «promesas» y la construcción de escuelas no va al ritmo que debería.
Las declaraciones de Flores, sin duda, están, como muchas de las políticas de su partido, alejadas de la realidad. Lo cierto es que los habitantes de localidades donde se han construido las nuevas escuelas están muy contentos y destacan que nunca se hizo una inversión de esa magnitud para atender las necesidades educativas de sus hijos.
Y se trata de preparar a los niños para las nuevas realidades, incluso para profesiones que todavía no existen, dada la velocidad de los cambios en la sociedad actual. Es necesario que los jóvenes tengan las herramientas tecnológicas necesarias para enfrentar las demandas de un mundo cambiante, y para esto también los maestros deben estar debidamente capacitados.
Ya hay varios planes piloto que están incorporando nuevas tecnologías y capacidades de inteligencia artificial para formar a las mentes jóvenes.





