Durante las administraciones de ARENA y del FMLN, la inseguridad golpeó a toda la población. Los estudiantes fueron víctimas directas de la violencia de las pandillas, y las autoridades incluso llevaban el recuento de los jóvenes asesinados mientras vestían los uniformes de sus instituciones educativas. Eran una estadística más en el país con más asesinatos en el mundo.
La violencia, la inseguridad y el terrorismo de las maras sometieron el país. Su impacto afectaba a toda la sociedad, pero se ensañaban con los más pobres.
Cuando Nayib Bukele fue electo presidente mediante el voto libre, directo y valiente de los salvadoreños, recibió un país sometido por el terrorismo y el crimen.
La única forma de resolver ese grave problema de inseguridad fue declarar la guerra contra las pandillas a través del Plan Control Territorial y con el respaldo del régimen de excepción. Gracias a la decidida acción del Gobierno del presidente Bukele, al valor de las fuerzas de seguridad pública y al compromiso de autoridades judiciales y del sistema de prisiones (una vez que se ejecutó la depuración de los malos elementos) ahora El Salvador es el país más seguro del hemisferio occidental.
Esa violencia y ese salvajismo con el que las maras ejecutaban sus crímenes se enraízan en la desidia y el abandono de los viejos políticos de ARENA-FMLN contra la población. Más preocupados en cómo saquear el Estado, no se preocupaban por las nuevas generaciones.
Los niños de hace 20 o 30 años no recibieron la enseñanza que hoy se ofrece a los estudiantes en las nuevas escuelas, con nuevas metodologías, disciplina y valores, además de buenas costumbres, como decir «gracias», «por favor» y «con permiso».
«Si hubiéramos construido escuelas, darles herramientas para aprender, currículos educativos, lugares para juegos, maestros capacitados para enseñarles… Si nos hubiéramos preocupado por la niñez, no hubiéramos llegado a ser el país más peligroso del mundo», aseguró el presidente Bukele el fin de semana durante la entrega de 70 nuevas escuelas, modernas, amplias, totalmente equipadas y propicias para el aprendizaje.
Las inversiones, los esfuerzos y la dedicación de hoy generarán frutos en los próximos años.
«Si dentro de 20 años un Gobierno tiene que hacer otra guerra contra las pandillas, es porque fracasamos nosotros. Nosotros no teníamos la responsabilidad de lo que venía, pero sí tenemos la responsabilidad de lo que va a ser. Si dentro de 20 años pasa lo mismo, es porque fallamos. Y no podemos permitir que eso pase», prometió el presidente Bukele.





