Comencé a estudiar e investigar sobre las fases del duelo con el fenómeno de los desaparecidos por la violencia en la década anterior. El duelo es un proceso psicológico al que nos enfrentamos los seres humanos ante cualquier pérdida, y en cualquier momento de nuestra vida lo vamos a experimentar en mayor o menor grado, según la psiquiatra suiza Kübler-Ross. La intensidad y las características se relacionan con el nivel de vinculación emocional, de la naturaleza de la pérdida y del carácter o temperamento de cada persona.
Luego de los resultados de las elecciones en El Salvador del pasado 28 de febrero, la oposición política ha iniciado un proceso de duelo. Después de esa derrota categórica y contundente del partido de la «N», muchos hombres y mujeres que fueron derrotados en las urnas por decisión del soberano se encuentran en un proceso de asimilación. Veamos las fases y usted, amigo lector, irá identificando por nombres y por partido a las personas.
— Fase de negación: es habitual, es casi de libreto ante una pérdida de cualquier tipo. Se acompaña de la sensación de incredulidad de que lo que está sucediendo no es real. Puede estar acompañada de una especie de congelamiento de las emociones. Esto se dio en nuestros políticos antes del cierre de las urnas el día de las elecciones. La boca de urna fue las primeras malas noticias que recibían sus comandos, pero decían «hay que esperar los resultados, no puede ser posible».
— Fase de ira: se activan sentimientos de frustración; la impotencia se apodera de la persona y comienza a culpar a terceros. En esta etapa hay un riesgo de quedar atrapado que le hace mantenerse reclamando de manera continua, no se le puede hablar, no contesta el teléfono, no acepta visitas, no quiere entrevistas en la TV —algo que le encantaba horas antes—, ni contacto con nadie. No quiere despedirse del objeto amado, o en este caso de los privilegios y del estilo de vida.
— Fase de negociación: como buenos políticos tratarán mentalmente de explorar qué pueden hacer para revertir la situación, es un estado mental nada más. Las elecciones en este caso ya pasaron y los resultados ya los tienen en su poder. Pero en sus mentes creen que se pueden repetir las elecciones, que pueden apelar, que los votos impugnados pueden hacer algo, etcétera. Pero ante la derrota aplastante solo fue eso, una negociación en su mente. No pueden haber cambios.
— Fase de depresión: a medida van pasando los días, las semanas, los meses, se va asumiendo la realidad de la pérdida. Tiene ya un contacto con su realidad, y lo que emocionalmente le implica esta situación. Hay nostalgia, llanto, aislamiento social, pérdida de interés por lo que le gustaba, hay riesgo de suicidios. El dolor es parte del camino a la liberación y la sanidad.
— Fase de aceptación: un estado de comprensión racional y emocional.
Sin ninguna duda, para la oposición los resultados representan la pérdida del empleo, la posibilidad de empleo, ingresos económicos, bonos, prestaciones, negocios, privilegios, estatus, fuero constitucional ante posibles delitos, posibilidad de cárcel, extinción de dominio, relaciones a todo nivel, pero sobre todo hablamos de pérdida de poder y de un estilo de vida.







