Para transformar un país no hace falta únicamente ganar las elecciones. Los pueblos necesitan también tener a un líder que dirija las transformaciones, pero que también tenga el suficiente respaldo político para poder llevarlas a cabo.
Aun así, la historia nos ha demostrado que, aunque haya cambios en la dirección de un Gobierno, si no hay voluntad, decisión y valentía para tomar las medidas necesarias, tampoco habrá avances para transformar al Estado.
Así vimos que tanto las administraciones de ARENA como las del FMLN llegaron a tener mayorías holgadas en la Asamblea Legislativa, pero como no estaban comprometidas con los cambios, sino que únicamente buscaban saquear las finanzas públicas, lo único que hicieron fue administrar la corrupción, formar parte de ese sistema, perpetuarlo y beneficiarse.
Cuando el presidente Nayib Bukele llegó al poder sufrió el bloqueo de la vieja clase política, que se dedicó a defender el sistema corrupto que la había hecho rica.
Fue hasta que, en las elecciones legislativas, los ciudadanos votaron masivamente por Nuevas Ideas cuando el presidente Bukele tuvo los apoyos necesarios para impulsar sus reformas.
Y una de sus primeras decisiones fue destituir a los ,jueces corruptos que protegían el sistema político caduco. Fue una depuración judicial desde las cabezas (los llamados «cuatro fantásticos») hasta aquellos administradores de justicia que decidían conforme a lo que les pedían sus jefes políticos, pandilleros o criminales.
El presidente Bukele siempre ha dicho que si no se destituía a los jueces corruptos jamás se iba a poder arreglar a una nación.
Esta decisión soberana, no obstante, enfrentó la oposición no solo de los aliados de la corrupción y de las pandillas dentro del país, sino también de un lobby internacional que objetó la violación de los derechos humanos.
Sin embargo, fue hasta que el Estado llegó de verdad a las comunidades —a través del Plan Control Territorial que impulsó el presidente Bukele— que verdaderamente se cumplieron los derechos humanos de los salvadoreños.
Antes de eso, los que reclamaban por los derechos humanos lo hacían pidiendo defender a los asesinos, violadores y extorsionistas, exigiendo que se cumpliera el debido proceso con ellos sin tomar en cuenta a las víctimas.
El Salvador se ha convertido en el país más seguro del hemisferio occidental y eso ha sido gracias a que los jueces corruptos fueron destituidos y en su lugar fueron nombrados jueces comprometidos con el pueblo salvadoreño.






