Con apenas dos semanas de nacida, Gigi ya enfrentaba un reto que marcaría su vida. La pequeña mono de nieve fue fotografiada en 2017 en el zoológico Blank Park.

Aunque su madre la sostenía y protegía con dedicación, no le permitió alimentarse, lo que puso en riesgo su supervivencia. Ante esta situación, los cuidadores del zoológico intervinieron a tiempo, alimentándola con biberón y brindándole los cuidados necesarios hasta que logró fortalecerse.

Durante este tiempo, Gigi no estuvo sola. Los peluches fueron clave para su desarrollo, ya que ayudan a evitar que los primates jóvenes generen dependencia de los humanos. Este método permite que, llegado el momento, puedan integrarse con éxito a su grupo.
Gracias a estos esfuerzos, Gigi tuvo una segunda oportunidad.
Tras la publicación de las fotografías de Gigi en la cuenta oficial de Instagram de Nat Geo, miles de comentarios surgieron destacando lo calida y tierna que se ve.







