El 18 de agosto de 2024, el escritor español Enric Planas Meoro lanzó el libro titulado «El fraude de Bukele. Cuando “dios” sirve para todo», en el que sostiene que en El Salvador se ha instaurado una dictadura gubernamental que, sustituyendo al imperio de terror que crearon y ejercieron las maras, las organizaciones pandilleriles criminales, se ha convertido en un verdadero terrorismo de Estado.
Esa dictadura, agrega, se ha impuesto con mano de hierro participando en ella los tres poderes del Estado: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, pero quien mueve los hilos, tanto delante como detrás de la trastienda, de las bambalinas, es su presidente, Nayib Armando Bukele Ortez.
El autor, como tantos otros, desconocen con profundidad el impacto de los grupos antisistema en el país durante varias décadas, que con lujo de barbarie impusieron un clima de zozobra y desesperanza en la población; de igual forma, el señor Planas no reconoce el apoyo de la sociedad salvadoreña al combate del flagelo de las maras por medio del régimen de excepción, iniciativa que hoy permite una mayor seguridad, que es esencial para generar proyectos de inversión nacional e internacional en el segundo mandato del presidente Bukele.
El presidencialismo es el centro de gravedad del sistema político salvadoreño, y que sin lugar a duda evidencia los cimientos de un cambio; en consecuencia, puede afirmarse que el señor Planas no advierte la transformación política novedosa que se experimenta en la sociedad salvadoreña, que sobrepasó el bipartidismo por medio de un partido político capaz de aglutinar las diversas fuerzas políticas que fortalecen el presidencialismo sustentado en un partido hegemónico.
La transformación política, social, económica y ambiental que se proyecta es un proceso de largo plazo (de cinco a 20 años) que requiere de un proyecto político que defina metas y objetivos de mediano y largo plazo que aseguren el desarrollo, la seguridad y el progreso de El Salvador por medio de un gobierno que está atendiendo las necesidades y demandas de la sociedad a través de la toma de decisiones oportunas.
El señor Planas, en lugar de ocuparse de los problemas de su país, de la corrupción política y del nivel bajo de desarrollo humano, se entromete en los asuntos de El Salvador, posiblemente obedeciendo a intereses oscuros de grupos que pretenden desestabilizar el orden social de la nación.
Es claro que el presidente Bukele, en su Plan Económico Social 2024-2029, enfocará sus iniciativas en los aspectos siguientes: población: crecimiento, vejez, migración y urbanización; manejo de recursos: comida, agua, energía y clima; tecnología: computación, robótica, biotecnología y nanotecnología; información: crecimiento de los datos, acceso/privacidad, educación; economía: integración global, inversión, deuda, pobreza e inequidad; seguridad: dinámicas nuevas de seguridad, salud y ciberseguridad; gobernanza: sociedad civil, multilaterales y las perspectivas de futuro.
La nueva gobernanza del Gobierno que emprende Nayib Bukele en el período 2024-2029 implicará tomar decisiones suficientemente informadas, de manera transparente, con el pleno conocimiento de los riesgos y con la capacidad para manejarlos. No lo olvide, señor Planas.
Ante la publicación del libro surge la interrogante directa ¿cuál es el motivo del autor, señor Planas, de nacionalidad española, al venir a El Salvador a hacer investigaciones para supuestamente recabar información para editar el libro de maras? La estadía del escritor es demasiado corta (tres meses) para buscar argumentos serios, formales para la estructura y trama del libro. Otra pregunta que surge es ¿para quién trabaja el señor Planas? ¿Qué cubre el interés de mover la pluma para forzar la cohesión de pensamiento para pretender influir en la opinión pública y del público?





