Honduras se defendió de los señalamientos de Estados Unidos luego de que una delegación hondureña visitó Venezuela. El canciller Enrique Reina afirmó ayer que el tratado de extradición con Estados Unidos, que ha permitido encarcelar a poderosos narcotraficantes, fue cancelado por su país para evitar que sea usado como «arma política».
La presidenta izquierdista hondureña, Xiomara Castro, sorprendió el miércoles al anunciar la denuncia del tratado, tras acusar de «injerencia» a la embajadora en Tegucigalpa, Laura Dogu, en su política hacia Venezuela.
«Aquí se puede estar en este momento gestando un intento de golpe de Estado» y el tratado de extradición «puede ser como […] un arma política en este embate» contra el Gobierno de Castro, aseveró Reina en un programa del Canal 5 de televisión.
Afirmó que la inteligencia militar detectó tras las declaraciones de la embajadora que un grupo de oficiales estaba «conspirando» para dar «un golpe de barracas».
«Esas acusaciones que hace la embajadora de prácticamente ligar al ministro de Defensa [José Manuel Zelaya] y al jefe del Estado Mayor Conjunto [de las Fuerzas Armadas, general Roosevelt Hernández] con el narcotráfico, puede ser el paso de acusarlos para poder extraditarlos», agregó el canciller.
La embajadora estadounidense criticó una reunión de Zelaya, quien es sobrino de la mandataria, y Hernández con el ministro de Defensa de Venezuela, general Vladimir Padrino López, sancionado por Estados Unidos, que lo acusa de tráfico de drogas.







